El psicólogo colombiano Walter Riso formula su mensaje sin rodeos: “La felicidad de una mujer no puede construirse sobre el sacrificio de su dignidad. Ser buena persona no es dejarse pisotear ni postergar los propios sueños por hacer felices a otros”.

La frase, sobre la que ha reflexionado en distintas ocasiones, condensa varias de las obsesiones conceptuales de su obra: la autoestima, el amor digno, los vínculos sanos y el rechazo a una bondad entendida como sometimiento.

Lo primero que hace Riso es separar dos cosas que a menudo se confunden: ser buena persona y tolerarlo todo. El especialista viene trabajando desde hace años esa frontera entre cuidado y autoabandono.

El interés del mensaje está en que no habla solo de relaciones de pareja, aunque pueda leerse también ahí. Habla de una forma de estar en el mundo. De mujeres educadas para agradar, para ceder primero, para confundir entrega con virtud.

Y frente a eso, este especialista en terapia cognitiva coloca una línea roja: la dignidad no debería convertirse en moneda de cambio afectiva. En otras palabras, no hay felicidad real si para sostenerla hace falta renunciar a uno mismo.

Para Riso, “ser buena persona” no puede equivaler a dejarse pisotear, ni el amor a los demás justificar la renuncia constante a los propios proyectos" .Foto: Freepik

Esa postura es muy coherente con el resto de su discurso público. En su cuenta de Instagram, con más de 4 millones de seguidores, insiste a menudo en ideas como “amarte no es egoísmo” y en la necesidad de elegir vínculos donde no haya humillación ni dependencia emocional.

La potencia de esta declaración está en que va contra un ideal todavía muy premiado socialmente: el de la mujer que aguanta todo sin quejarse. Riso lo desmonta de raíz.

Para él, “ser buena persona” no puede equivaler a dejarse pisotear, ni el amor a los demás justificar la renuncia constante a los propios proyectos. Su mensaje incomoda porque cuestiona una moral del sacrificio muy naturalizada. Y justamente por eso sigue resonando tanto: porque obliga a revisar cuántas veces la supuesta generosidad se parece más a una forma aprendida de desaparecer.

El psicólogo afirma que "el 60% de las consultas psicológicas, psiquiátricas y médicas están relacionadas con el amor". "La importancia de la educación, que haga especial énfasis en el amor propio, a la larga, puede ser de gran ayuda para evitar sufrir de manera innecesaria en las relaciones amorosas", comenta.

En ese sentido, repasa que "el amor propio no es lo mismo que la autoestima, que se basa en los logros personales". Para él, el amor propio "es una aceptación incondicional de uno mismo, similar a los derechos humanos, que son imprescriptibles".