¿Alcanza con bajar retenciones? El análisis que pone en duda el impacto real del anuncio

  • Telediario Digital
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El economista y director de DATA Miazzo, David Miazzo, analizó el anuncio del Gobierno nacional sobre la baja de retenciones y sostuvo que el efecto directo sobre los márgenes es limitado. Sin embargo, aseguró que combinado con mejores precios internacionales podría frenar una caída en la intención de siembra.

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    La baja de retenciones anunciada por el Gobierno nacional para cultivos como trigo y cebada abre expectativas en el sector agropecuario, aunque el impacto económico inmediato sería más moderado de lo que podría suponerse.

    Según explicó el economista David Miazzo, el verdadero efecto no estaría tanto en mejorar la rentabilidad sino en evitar un retroceso productivo.

    Durante una entrevista con Telediario Federal, el especialista señaló que una reducción de dos puntos en derechos de exportación para trigo representa aproximadamente 5 dólares por tonelada, una mejora que por sí sola “no mueve ninguna aguja” en los márgenes del productor.

    Sin embargo, remarcó que el escenario cambia cuando se suma la recuperación de los precios internacionales respecto del año pasado.



    Miazzo explicó que el precio internacional del trigo pasó de alrededor de 210 dólares a 230 dólares por tonelada, y que esa combinación entre mejores precios y menor presión tributaria permitiría compensar parte del aumento de costos registrado en insumos y combustible.

    Según detalló, el incremento derivado del contexto internacional había sido estimado en unos 110 dólares por hectárea, mientras que esta mejora acercaría al productor a recuperar ese terreno.

    Desde una mirada productiva y federal, el economista puso el foco en otro dato: antes del anuncio, entidades del sector ya proyectaban una reducción de superficie sembrada para la campaña fina.


    La expectativa era una caída de entre 200 mil y 500 mil hectáreas, según distintas estimaciones.

    Para Miazzo, esta decisión oficial podría funcionar como incentivo para sostener niveles similares a los del ciclo anterior, especialmente si las condiciones climáticas acompañan.


    Sobre la soja —el cultivo históricamente más sensible en la discusión por retenciones— el analista valoró que el Gobierno haya trazado un sendero de reducción porque aporta previsibilidad, aunque marcó una observación: no habría cambios concretos durante 2026 y recién aparecerían nuevas bajas desde 2027. Bajo ese esquema y suponiendo continuidad política, el proceso podría extenderse hasta el final de la década.


    La lectura que deja el anuncio es que el Gobierno busca enviar una señal al sector productivo justo cuando comienza la definición de la campaña agrícola. Para algunas economías regionales y provincias con fuerte peso agroexportador, el desafío ya no parece ser solo bajar impuestos, sino lograr que esa señal termine traduciéndose en decisiones concretas de inversión y producción.