Milei baja retenciones al campo y promete llevarlas a cero: qué cambia para el agro y la industria
- Telediario Digital
- hace 12 horas
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El Presidente anunció una reducción de retenciones para trigo, cebada y soja, además de beneficios para sectores industriales. El mensaje volvió a poner al agro en el centro del debate económico y abrió interrogantes sobre el impacto fiscal y el alcance federal de la medida.
El presidente Javier Milei anunció este jueves una nueva reducción de retenciones para exportaciones agropecuarias e industriales durante el acto por el aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
La medida alcanza de forma inmediata al trigo y la cebada y proyecta un esquema gradual para la soja desde 2027.
Según confirmó el mandatario, las retenciones para trigo y cebada bajarán del 7,5% al 5,5% desde junio de 2026. Para la soja, el esquema será distinto: el Gobierno proyecta una reducción progresiva entre enero de 2027 y 2028, con bajas mensuales sujetas al desempeño de la recaudación.
Además, Milei anticipó que entre julio de 2026 y junio de 2027 se avanzará hacia una eliminación de retenciones para sectores industriales estratégicos como la industria automotriz, petroquímica y maquinaria. El cronograma oficial será difundido por el Ministerio de Economía en los próximos días.

Durante su discurso, el Presidente dejó una definición política que marcó el tono del anuncio:
“Se termina el calvario de que el funcionamiento del país entero dependa del agro”. También sostuvo que históricamente el campo fue utilizado como “pagador de última instancia” frente a las crisis fiscales y defendió el objetivo de reducir impuestos como parte del achicamiento del Estado.
El anuncio vuelve a instalar una discusión histórica en Argentina: el equilibrio entre alivio fiscal para sectores exportadores y necesidad de recursos públicos.
En provincias con fuerte perfil agroindustrial —como Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos o Buenos Aires— la señal puede traducirse en mejores márgenes y expectativas de inversión. Pero también aparece el interrogante sobre el costo fiscal y el efecto real que tendrá sobre producción, empleo y generación de divisas.
La decisión llega además en un momento donde el Gobierno busca consolidar señales hacia sectores productivos y mostrar una hoja de ruta de menor presión tributaria. El impacto concreto comenzará a medirse en las próximas campañas y en cómo responda el entramado productivo del interior.
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