Cruzaron la cordillera en una moto 110cc para abrazar a sus nietos
- Telediario Digital
- hace 2 horas
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Pedro Guzmán y Yoli Bustamante, ambos de 68 años, viajaron más de 600 kilómetros desde San Juan hasta Chile en una pequeña moto para reencontrarse con sus nietos. Sin grandes recursos, pero con una motivación enorme, cumplieron un sueño que hoy conmueve a miles.
Lo que parecía una locura terminó siendo una de esas historias que invitan a creer. Pedro Guzmán y Yoli Bustamante, una pareja de 68 años con casi cinco décadas juntos, decidieron cruzar la Cordillera de los Andes en una moto 110cc para volver a ver a sus nietos en Chile.
Más de 600 kilómetros, dos días de viaje y una sola certeza: el destino era la familia.

La travesía comenzó el 11 de abril y tuvo su punto más exigente en el Paso Internacional Cristo Redentor. Con bolsos, mochilas y un bidón de nafta, atravesaron caminos de San Juan y Mendoza hasta llegar a Santiago. No llevaron herramientas ni repuestos.
Tampoco experiencia en viajes de ese tipo. Solo confianza en la moto… y en ellos mismos.
Pedro define el recorrido como una “locura total”, aunque la emoción superó cualquier dificultad. De hecho, al llegar a la aduana no pudo contener las lágrimas. No era para menos: después de años sin poder compartir fechas importantes, finalmente volvía a ver a sus cinco nietos.

El viaje sorprendió incluso a quienes los cruzaban en el camino. Muchos no creían que una moto de 110cc pudiera soportar semejante recorrido. Pero no hubo fallas mecánicas.
El único desafío real fue la cordillera, especialmente el tramo de los caracoles, donde la subida y la bajada pusieron a prueba la paciencia y el pulso.
El dato que más impacta: todo el viaje les costó menos de 50 mil pesos en combustible. Una cifra mínima para una experiencia enorme. Una postal que contrasta con los viajes planificados al detalle: esta vez, lo esencial fue el motivo.

Hoy, ya de regreso, la historia sigue creciendo. Porque más allá de la travesía, lo que queda es el mensaje: no hay edad, distancia ni cilindrada que limite cuando lo que empuja es el amor. Y según Pedro, esto no termina acá. La próxima aventura… ya está en la cabeza.
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