La economía cae fuerte y enciende alarmas: consumo e industria, los más golpeados

  • Telediario Digital
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La actividad económica registró una caída significativa en febrero y expone un escenario complejo para el Gobierno. Aunque hay señales positivas en variables financieras, el impacto en el consumo y el empleo sigue marcando el pulso en las provincias.


La economía argentina volvió a mostrar signos de debilidad. En febrero, la actividad económica registró una caída del 12,6%, el peor retroceso desde 2023, en un contexto atravesado por inflación sostenida, pérdida de poder adquisitivo y un consumo en descenso.


El dato se suma a un combo preocupante: caída en la recaudación, menor dinamismo industrial y un comercio fuertemente golpeado.


En diálogo con Telediario Federal, el analista económico David Miazzo manifestó que el impacto responde en parte a factores puntuales como menos días hábiles y medidas de fuerza, aunque advirtió que “es un reflejo de una actividad que viene muy débil”.


Uno de los focos críticos está en el consumo interno, que sigue retraído por la pérdida de poder adquisitivo. A esto se suma la apertura económica, que afecta especialmente a sectores industriales que antes estaban protegidos. “Hay sectores que empiezan a traccionar, como energía o minería, pero otros, como la industria tradicional, están sufriendo fuerte”, señaló.


Desde una mirada federal, el impacto no es uniforme. Mientras algunas regiones vinculadas a economías extractivas o exportadoras pueden mostrar señales de recuperación, las grandes ciudades y centros urbanos enfrentan una caída más marcada del empleo y la actividad. En provincias como Córdoba, con fuerte vínculo al agro, el escenario aparece más “neutral”, aunque atado a la evolución del campo y los precios internacionales.


En paralelo, el Gobierno se apoya en algunos indicadores positivos: la baja del riesgo país, cierta estabilidad cambiaria y el ingreso de dólares por inversiones. Sin embargo, estos datos aún no logran trasladarse a la economía cotidiana. “La mejora del bolsillo va a llevar tiempo. Depende de que crezca la actividad, el empleo y bajen los niveles de inflación”, explicó Miazzo.


De cara a los próximos meses, el escenario sigue abierto. Si bien hay expectativas de una desaceleración inflacionaria hacia mitad de año, el verdadero desafío será que esa estabilidad llegue a las economías regionales y al día a día de los argentinos, donde hoy la recuperación todavía no se siente.