El Gobierno acelera en el Congreso: quiere eliminar las paso y recortar fondos a los partidos
- Telediario Digital
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Javier Milei anunció que este miércoles enviará al Congreso su reforma electoral con tres ejes: eliminación de las PASO, cambios en el financiamiento de la política e incorporación de Ficha Limpia. La jugada busca ordenar la agenda parlamentaria y, al mismo tiempo, atraer a sectores opositores que venían reclamando esa cláusula.
El gobierno de Javier Milei volverá a tensar el tablero político en el Congreso con una reforma electoral que promete reabrir un debate de alto voltaje. Según anticipó el propio Presidente en X, el proyecto incluirá la eliminación de las PASO, cambios en el financiamiento público de los partidos y la incorporación de Ficha Limpia para impedir candidaturas con condenas por corrupción.
La movida no aparece aislada. De acuerdo con reportes publicados este 22 de abril, la inclusión de Ficha Limpia funciona también como una señal hacia bloques dialoguistas que venían empujando ese tema y que podrían transformarse en socios clave para que la iniciativa no quede cajoneada.
Milei lo presentó con su estilo confrontativo: dijo que busca terminar con “la impunidad” y con una política que, según su mirada, vive del bolsillo de la gente.
Detrás del anuncio hay además una discusión de poder. El oficialismo sabe que eliminar de manera definitiva las PASO no será sencillo, porque necesita mayorías legislativas que hoy no están garantizadas y porque incluso sectores aliados mantienen reparos.
Desde una mirada federal, el impacto no sería uniforme. Aunque Nación avance sobre las PASO nacionales, varias provincias todavía conservan sistemas propios de primarias o suspendieron ese mecanismo solo de manera transitoria.
Hoy siguen teniendo PASO en sus marcos normativos distritos como Santa Fe, Mendoza, CABA, Buenos Aires, Catamarca y Entre Ríos, y aclaró que una eventual eliminación a nivel nacional no modifica automáticamente las reglas provinciales.
Ahí asoma una tensión de fondo: otra vez Buenos Aires marca agenda, pero las provincias deberán resolver con autonomía si copian ese camino o sostienen sus propios esquemas electorales.

El dato político más fino es que, al menos por ahora, lo que existe públicamente es el anuncio del envío del proyecto y no una aprobación ni una definición cerrada del Congreso.
El debate recién empieza y puede derivar en nuevas negociaciones, cambios de redacción o incluso resistencias cruzadas entre oficialismo, oposición dialoguista y gobernadores. En otras palabras: más que una reforma cerrada, lo que Milei puso sobre la mesa es una nueva pulseada por el control de la agenda y por las reglas del juego electoral.
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