Crece el no llegar a fin de mes y se dispara la indigencia: las cifras que alertan

  • Telediario Digital
  • hace 27 minutos
  • 2 Min. de lectura

Un informe del Ministerio de Capital Humano y un sondeo de Opina Argentina muestran una realidad contradictoria: mientras el Gobierno celebra una baja de la pobreza, aumentan las dificultades económicas y la indigencia, incluso entre votantes oficialistas.



Los últimos datos económicos en Argentina exponen una tensión difícil de explicar: según cifras oficiales, la pobreza habría disminuido, pero al mismo tiempo crece la indigencia y aumenta la cantidad de personas en situación de calle.


A esto se suma un dato preocupante: cada vez más argentinos aseguran que no logran llegar a fin de mes.


De acuerdo a un sondeo de la consultora Opina Argentina, el 46% de las personas no pudo cubrir sus gastos mensuales en el último período. Solo el 17% logró llegar a fin de mes con algún nivel de ahorro, mientras que un 35% llegó justo, sin margen. El dato más llamativo es que las dificultades económicas también alcanzan a quienes votaron al oficialismo: el 35% de ese universo reconoce no llegar a fin de mes.

La evolución de estos indicadores marca un deterioro sostenido. El porcentaje de personas que no llegan a fin de mes pasó del 28% a un 46% en los últimos meses. En paralelo, cayó el número de quienes podían ahorrar, reflejando una pérdida del poder adquisitivo en amplios sectores de la sociedad.


En el plano oficial, el Ministerio de Capital Humano difundió cifras que muestran un crecimiento de la indigencia, especialmente visible en la Ciudad de Buenos Aires. Allí, la población en situación de calle aumentó cerca de un 30% en el último año. Además, el relevamiento nacional indica que casi el 60% de las personas que hoy viven en la calle cayó en esa situación en los últimos dos años.

El contraste abre interrogantes sobre la lectura de los indicadores sociales. Mientras el Gobierno destaca la baja de la pobreza, el crecimiento de la indigencia —el nivel más extremo de exclusión— y el aumento de la población sin techo reflejan un deterioro más profundo, que impacta de lleno en los sectores más vulnerables.


Desde una mirada federal, el problema no se limita a los grandes centros urbanos. La caída del poder adquisitivo, la falta de ahorro y el aumento del costo de vida afectan con fuerza a las economías regionales, donde los ingresos suelen ser más bajos y la recuperación más lenta. En ese contexto, las estadísticas nacionales pueden esconder realidades mucho más críticas en el interior del país.


El escenario plantea un desafío político y económico clave: sostener indicadores de pobreza a la baja mientras crecen señales de exclusión extrema puede derivar en mayores tensiones sociales. La evolución de estos datos en los próximos meses será determinante para medir el impacto real del actual modelo económico.