“Es injusto lo que está pasando”: el ex juez Emilio Andruet se suma a la defensa de Miralles

  • Telediario Digital
  • hace 34 minutos
  • 2 Min. de lectura

Un ex juez se sumó a la defensa de Daniel Miralles y sostuvo que la actuación de los fiscales “se ajustó a derecho”. Apuntó contra la Justicia por la prescripción de la causa y defendió la imputación a Marcelo Macarrón.

  •  

    El jury contra los fiscales del caso Nora Dalmasso sumó una nueva voz en defensa de uno de los acusados. Se trata del ex juez Emilio Andruet, quien decidió integrar el equipo que representa a Daniel Miralles y aseguró que, tras analizar el expediente, consideró que “es injusto lo que está pasando”.

    El proceso, que comenzó este martes, es calificado como histórico por tratarse de un juicio político conjunto contra tres fiscales. En ese contexto, la defensa busca instalar que las decisiones tomadas durante la investigación se ajustaron a los elementos disponibles en cada momento y que no hubo negligencia.


    En esa línea, Andruet fue más allá y dejó una definición que marca la estrategia de la defensa: “vamos a probar que los fiscales actuaron bien”, sostuvo durante su participación en Telediario.


    .Uno de los puntos centrales gira en torno a la imputación contra el viudo Marcelo Macarrón.

    Según Andruet, esa decisión no fue arbitraria: “había prueba objetiva”, afirmó, en referencia al ADN y a informes forenses que hablaban de una relación sexual consentida.

    Bajo esa línea, explicó que el fiscal Miralles actuó conforme a esos indicios y avanzó para que el acusado pudiera ejercer su defensa en el proceso.


    Además, el ex magistrado rechazó la idea de que no se hayan investigado otras hipótesis. Señaló que distintas líneas, incluyendo la de operarios que trabajaban en la vivienda, fueron analizadas sin arrojar resultados concluyentes.

    “Se investigó todo lo que había en el expediente”, sostuvo.

    Otro eje fuerte de la defensa apunta a la prescripción de la causa. Andruet remarcó que ese desenlace no puede atribuirse a los fiscales de instrucción, sino a instancias posteriores del proceso judicial. Según explicó, la causa ya estaba elevada a juicio y pasó más de un año en la Cámara antes de prescribir, lo que, a su entender, cambia el foco de las responsabilidades.



    En ese sentido, también dejó una definición clave sobre el juicio en curso: “esto no es solo un juicio jurídico, es un juicio político”. Para la defensa, ese componente introduce una tensión adicional, donde no solo se evalúan aspectos técnicos, sino también el impacto social y mediático de uno de los casos más resonantes de la historia judicial cordobesa.


    El jury continuará con testimonios y pruebas que buscarán determinar si los fiscales incurrieron en mal desempeño o si, como sostiene la defensa, actuaron dentro de los márgenes legales.


    El desenlace no solo tendrá consecuencias individuales, sino que podría sentar un precedente sobre cómo se evalúa la actuación de fiscales en investigaciones complejas.