“MONITOR YIN YANG”: la obra hecha con sal y carbón que reprensentará a Argentina en la Bienal de Venecia 2026

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Del 9 de mayo al 22 de noviembre, Venecia vuelve a ser el epicentro del arte contemporáneo. Con propuestas inmersivas, obras de gran escala y una fuerte presencia argentina, la muestra reafirma su lugar como el evento cultural más influyente del mundo.


La Bienal de Venecia 2026 ya tiene fecha confirmada y promete volver a transformar la ciudad italiana en el epicentro del arte mundial. Durante seis meses —del 9 de mayo al 22 de noviembre— artistas de distintos países desplegarán obras que no solo se observan, sino que se recorren, se sienten y se interpretan desde múltiples miradas.

Considerada la exposición internacional de arte más prestigiosa del mundo, la Bienal se realiza desde 1895 y marca, en cada edición, el pulso del arte contemporáneo. No es un museo tradicional: aquí no predominan las obras clásicas, sino las creaciones actuales de artistas vivos que buscan responder a los desafíos del presente con instalaciones, videos, esculturas y experiencias inmersivas.

Quienes la vivieron en primera persona coinciden en su impacto. La artista Lara Ponzone, que visitó ediciones anteriores, la define como “uno de los momentos más importantes a nivel del arte en el mundo”, donde “los mejores artistas del planeta son convocados”. Además, remarcó que no se trata de una experiencia exclusiva para especialistas: “es un espectáculo para todo el mundo”.

La Bienal no se concentra en un solo espacio, sino que se despliega por toda la ciudad. Sus sedes principales son los Giardini —con los pabellones históricos de cada país— y el Arsenale, un antiguo astillero donde se presentan las propuestas más experimentales y de gran escala. A eso se suman eventos colaterales en iglesias, palacios y distintos puntos de Venecia, que amplían la experiencia.


En ese recorrido, el visitante se enfrenta a obras que rompen con lo convencional. “Son experiencias muy sensoriales: algunas tienen olores, otras se recorren, se tocan o te generan incomodidad”, contó Ponzone, al describir instalaciones que desafían la percepción y provocan emociones intensas.

Para 2026, además, habrá una particularidad: la curaduría seguirá el proyecto de una referente africana fallecida recientemente, con una línea conceptual que buscará poner al ser humano en el centro y explorar nuevas formas de sensibilidad. Una propuesta que dialoga con el contexto global y los cambios culturales actuales.

Presencia argentina y una obra en transformación

En esta edición, Argentina estará representada por Matías Duville, quien llevará una instalación monumental realizada con sal y carbón. La propuesta no será estática: el público podrá recorrerla e intervenirla, generando modificaciones constantes en la obra.



“El proyecto es transitable, es una experiencia”, explicó el artista, quien eligió trabajar sobre el suelo con estos materiales cargados de simbolismo. La sal remite a antiguos océanos y territorios, mientras que el carbón evoca cenizas y paisajes en transformación.

La obra también incorporará una dimensión sonora y lumínica, generando una experiencia inmersiva donde distintos elementos dialogan entre sí. “Hay partes que se van a modificar y otras que no, todo se está produciendo ahí”, señaló Duville, destacando el carácter dinámico de su propuesta.


El arte hoy: ideas, participación y experiencia

Desde una mirada más amplia, la Bienal también permite entender cómo cambió el arte en los últimos años. El ex director del Museo Nacional de Bellas Artes de Neuquén, Oscar Smoljan, planteó que hoy “ya no alcanza con la emoción: prevalece la idea sobre la estética”, marcando un giro clave en la producción contemporánea. Mirá la nota:


En esa línea, sostuvo que el arte actual incorpora la participación del espectador y nuevas tecnologías, dejando atrás la contemplación pasiva. “Hoy lo fundamental no es solo la belleza, sino la idea que se transmite y la interacción con el público”, explicó.


Para Smoljan, este tipo de eventos también cumplen un rol más profundo: invitan a la reflexión en un contexto global complejo. La posibilidad de interactuar con obras que hablan del presente permite, según planteó, repensar el mundo y los valores que lo atraviesan.



Una experiencia que va más allá del arte

Más allá de las obras, la Bienal de Venecia es una experiencia cultural total. Durante esos meses, la ciudad se transforma: el arte aparece en cada rincón y el recorrido se vuelve tan importante como las piezas en sí.

“Es algo que te impacta, te mueve, te desafía”, resumió Ponzone, quien también destacó el orgullo de ver artistas argentinos en ese escenario global.


Con más de un siglo de historia, la Bienal no solo exhibe arte: lo redefine. Y en 2026, con propuestas interactivas, experiencias sensoriales y una mirada puesta en lo humano, volverá a plantear una pregunta central: qué puede decir el arte sobre el mundo que estamos viviendo.