En absoluto sigilo, el presidente Rodrigo Paz mantuvo todo el fin de semana una seguidilla de reuniones, especialmente con organizaciones campesinas que participaron en las protestas y piquetes de las últimas semanas para pedir su renuncia.

Con mediación de la Iglesia Católica y otras organizaciones civiles, el gobierno de Bolivia ofreció una mesa de diálogo para negociar una salida a la crisis que acorrala al Ejecutivo apenas seis meses después de asumir pero que sobre todo ahoga a los habitantes de La Paz, que sufren desde hace varios días un creciente desabastecimiento de combustible y algunos alimentos básicos.

El país amaneció este domingo con más de 50 bloqueos instalados en seis de las nueve regiones del país, principalmente en la zona andina, tras el fracaso del operativo que puso en marcha el gobierno el sábado, con cientos de policías y militares para desbloquear la principal ruta que lleva de Oruro a La Paz, y donde se concentran los piquetes de organizaciones sindicales y campesinas –muchas vinculadas al ex presidente Evo Morales- que reclaman la salida del presidente de centro Rodrigo Paz.

Un camión con combustible espera para poder llegar a La Paz. Foto: REUTERS

Operativo frustrado

El “corredor humanitario de banderas blancas” intentó el sábado abrir el paso en la ruta de 227 kilómetros entre las ciudades de La Paz y Oruro, pero chocó con algunos manifestantes que se enfrentaron a los policías con cargas de dinamita y piedras lanzadas con hondas.

Tras el paso de la caravana que despejó varios tramos de la ruta con ayuda de tractores, los campesinos volvieron a llenar la vía de piedras, troncos y neumáticos en llamas.

El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, que el sábado desde antes del amanecer encabezó la caravana policial y militar, informó que el operativo se detuvo a mitad de camino cuando los manifestantes emboscaron los vehículos tirando dinamita y piedras a la ruta.

La propia comitiva del ministro tuvo que usar caminos alternativos para volver a La Paz, donde llegó en la madrugada de ayer luego de sufrir tres "emboscadas", según un comunicado de su oficina.

Zamora confiaba en lograr el paso de cientos de camiones varados en las rutas y facilitar el transporte de alimentos, combustible e insumos médicos para hospitales de La Paz, El Alto y Oruro, donde los precios de todos los productos se han disparado por la escasez.

El presidente Paz dijo el sábado que "extremará" todos los esfuerzos para lograr una solución mediante el diálogo, pero advirtió que "todo tiene un límite" y no descartó posibles medidas como un estado de excepción, algo que sin embargo hasta ahora intenta evitar.

Desde la rica región de Santa Cruz, motor económico del país, especialmente por su poderosa agroindustria, el influyente Comité Cívico lanzó un ultimátum al gobierno para que levantara los piquetes a más tardar en la noche del domingo, y amenazó con tomar medidas –que no especificó- si eso no ocurría. Hoy será un día clave en una Bolivia que en su gran mayoría parece cansada de los enfrentamientos y la inestabilidad. El gobierno también apuesta al desgaste de los grupos que protestan. Pero los más combativos parecen dispuestos a mantener su reclamo.