La presidenta electa de Perú, Keiko Fujimori, juró oficialmente la Presidencia, lo que marca el noveno cambio de mandatario en una década en el país andino. "Juro (...) que ejerceré fielmente el cargo de presidenta de la república que me ha confiado la nación para el período 2026-2031", dijo la hija del exmandatario Alberto Fujimori (1990-2000), que durante la campaña prometió un gobierno de mano dura contra la delincuencia.

“Recibimos un Estado debilitado por la corrupción, donde las instituciones dejaron de servir a los ciudadanos”, dijo la nueva presidenta en sus primeras palabras frente al Congreso. “Doy gracias a Dios y pongo en sus manos el trabajo que hoy comenzamos al servicio del Perú. Le pido sabiduría para decidir y fortaleza para perseverar”, señaló.

Keiko fue elegida en las recientes elecciones, en las que se impuso en la segunda vuelta por una ajustada diferencia de menos de 50.000 votos sobre el izquierdista Roberto Sánchez.

En su discurso de asunción dijo que “vamos a poner en marcha una nueva forma de gobernar, el Estado volverá a estar al servicio del ciudadano, porque la burocracia no puede convertirse en una barrera entre el ciudadano y sus derechos”. Y agregó: “Mi meta principal es cerrar el enorme déficit social que afecta a millones de peruanos”.

La hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) hizo su aparición en el hemiciclo entre los aplausos y vítores de sus parlamentarios e invitados, y el silencio de los legisladores de izquierda, que exhibieron fotografías de víctimas de la violencia estatal y de la represión a las protestas sucedidas tras la caída del presidente Pedro Castillo (2021-2022).

El presidente del Congreso, Miguel Torres, saluda a la presidenta de Perú, Keiko Fujimori, durante su ceremonia de juramentación en el Congreso en Lima, Perú. Foto Reuters

Entre los asistentes al acto hay diez jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos el rey de España, Felipe VI, y los presidentes de Argentina, Javier Milei; de Bolivia, Rodrigo Paz; de Chile, José Antonio Kast, de Ecuador, Daniel Noboa; de Honduras, Nasry Asfura; de Panamá, José Raúl Mulino; de Paraguay, Santiago Peña; y de Uruguay, Yamandú Orsi.

También se encuentra la familia de la derechista de 51 años, sus hijas Kaori y Kyara, así como sus hermanos Sachi y Hiro, los nuevos senadores, diputados, personas cercanas de la próxima mandataria y diversas autoridades políticas, militares y religiosas.

Allanamientos y expulsiones

Durante la campaña, captó votos apelando al legado del patriarca Fujimori, que polariza a los peruanos.

Aunque se le atribuye la derrota de la sanguinaria guerrilla maoísta Sendero Luminoso y frenar una hiperinflación, también es recordado por cerrar el Congreso con militares y haber sido condenado por violaciones de derechos humanos. Su gobierno cayó por escándalos de corrupción.

"Va a ser una réplica del padre", dijo César Fuentes, un jubilado de 80 años, que teme que sus estrategias contra la inseguridad deriven en abusos.

Fujimori propone allanamientos en zonas peligrosas, expulsiones de migrantes indocumentados, la instalación de tribunales anónimos y el retiro del país de la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

En Perú, los homicidios pasaron de 1.000 en 2018 a 2.600 en 2025 y las denuncias por extorsión, de 3.200 a 26.500.

El sociólogo David Sulmont dice a la AFP que "si el gobierno no logra dar señales de que está enfrentando" el problema de la inseguridad rápidamente, "puede erosionar su legitimidad y popularidad". Ante la inestabilidad, Fujimori planteó recientemente una "reconciliación nacional".

Estará obligada a "construir una coalición que le permita algo más de gobernabilidad de la que tuvieron" sus predecesores fugaces, comenta Sulmont.

En el Congreso tiene la bancada más numerosa, pero los grupos de derecha no alcanzan una mayoría para sacar adelante todos sus proyectos.

Fenómeno del Niño

Junto a la inseguridad, su otra prueba de fuego será la llegada del fenómeno El Niño, con lluvias y sequías extremas y un calentamiento inusual del océano, que los meteorólogos prevén que será el más intenso y devastador desde 1998.

El factor climático podría golpear la economía peruana, una de las más estables de América Latina.

Si no responde "de manera eficiente" para prevenir los desastres y una crisis en el sector de la agricultura, "eso va a generar un descontento social fuerte", dice a la AFP el politólogo Arturo Maldonado, investigador de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Fuente: EFE y AFP

PB