Tiene un perfil demasiado bajo para ser el hijo de quien es. Se nos pierde un poco Nazareno Casero, una especie de jeroglífico para el mundo del espectáculo. Saltó a la vista junto a su padre, el gran Alfredo, en Cha cha cha. Después lo vimos bailando en el videoclip de Pizza conmigo, hitazo de 1999. Fue creciendo delante nuestro. Trabajó su físico, casi como para diferenciarse de su padre. Hizo cine, televisión, teatro, radio, streaming.

En Historia de un clan interpretó a Maguila Puccio. En 2021 jugó a ser Maradona en la serie Sueño Bendito. Cumple 40 años. En general, tiene trabajo en continuado desde los siete.

Los caminos de su vida lo ponen ahora delante de un exitazo de Netflix que llega al teatro a modo de unipersonal. Se trata de Bebé Reno, una miniserie turbia sobre una acosadora a la que todos recuerdan, además, por su obesidad. Todos sabemos de qué trata. ¿Pero un unipersonal? ¿Y quién va a llenar ese vacío de tal magnitud?

“Te podría decir -nos comentan desde la producción- que se ha hecho un casting muy selecto por todo el país recolectando nuevos talentos. Esos talentos de barrio, esos talentos ocultos, talentos que uno dice: ¿dónde estaban? El señor Indio Romero, director de la obra, estuvo a cargo de ese trabajo y lo sumará a esta maravillosa experiencia teatral”.

En Bebé Reno, un comediante mediocre (en este caso, Nazareno Casero) trata de evitar el acoso de una mujer que va desarrollando un vínculo enfermizo. La situación escala de manera perturbadora. Mensajes. Apariciones. Persecución. Esto es la adaptación del unipersonal del escocés Richard Gadd, un comediante de stand up que vive una experiencia horrenda cuando una mujer comienza a seguirlo. Está basado en su historia real, lo que vuelve todo más pavoroso.

Nazareno Casero llega con un perro a la entrevista. Se ve que lo lleva a todos lados. Le decimos que no da naturalizar el unipersonal y nos sale compararlo con Pompeyo Audivert en Habitación Macbeth. El responde mandando las cejas para arriba.

-Pero, digo, bancarse solo delante de la platea no debe ser fácil...

-Una hora y media. Esta obra tiene más letra que todo lo que hice antes. Te lo juro.

Nazareno Casero trabaja como actor desde los siete años, siempre con mucha regularidad. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

-¿Y la acosadora será una voz en off, una imagen proyectada, un Gustavo Cerati?

-De la puesta no quiero adelantar nada. Es un unipersonal, pero se siente el agobio y la presencia enigmática. Ella es un sujeto que está revoloteando. En el terror, cuando no ves al monstruo te asustás más que cuando lo ves.

Historia verdadera e impactante

-La serie es sumamente incorrecta: se habla de una acosadora que encima es obesa. Pregunto: ¿el éxito de Bebé Reno, sumado al juicio que gana Johnny Depp por falsa denuncia de abuso, son un punto de quiebre en la cultura del #Metoo?

-Es cierto que en la serie se toca el acoso desde un lugar diferente. También es cierto que al haber sido un éxito es posible que se instale que esto puede pasar tanto de un lado como del otro. Pero creo que la cuestión de fuerza física de un varón hace que la situación sea diferente. Igual impacta que Bebé Reno sea una historia verdadera. Que al pibe le haya pasado eso.

-Ahora todo es: "Basado en una historia real".

-Es que está todo ya está demasiado inventado. Si vos me contaras la historia de Maradona, sin saber qué es Maradona, no sé si me interesaría. En cambio, cuando sabés que se trata de su vida, de una biopic, el espectador se convierte en testigo de algo. La realidad pasó a ser algo realmente importante. Sobre todo ahora. Recién me decías Cerati. Claro, ya empiezan a haber humanos que no son humanos, ya no sabés si eso es IA, ya no distinguís una fake.

Nazareno Casero dice que lo que tiene de peligroso su padre "es que puede entrar y salir del ridículo sin ningún problema". Foto: Guillermo Rodríguez Adami

-Basta de ficción.

-No sé si esa sería la declaración, porque suena un poco a rechazo. Pero en el teatro vos ves sólo un reflejo de lo humano. No hay muchos lugares así. La cancha de fútbol. Ir a la cancha.

-Recién me hablabas de la letra. De que era un montón lo que debías aprenderte. No decís: ¿para qué carajo estoy haciendo esto?

-Lo que me digo es cómo mierda hago para retener todo ese texto. Siento que estoy activando conectores neuronales que ni siquiera sabía que existían.

-¿Cómo sos cuando estudiás un libreto?

-Ahora que pasé por un proceso de separación armonioso, pero de separación al fin, puse el foco exclusivamente en mí. Me ocupo de mí, soy protagonista de mi vida. Puedo estar cinco horas estudiando, además de los ensayos.

¿Yo elegí la carrera o ella me eligió a mí?

-¿Vos elegiste tu carrera o todo esto te fue llevando puesto?

-A los 15 o 16 años dije "yo no quiero hacer esto". Fue un acto de rebeldía. Decía: esto es el trabajo de mi padre, quiero hacer otra cosa. Entonces en mi casa me dijeron bueno, okey, ¿qué querés hacer? La verdad no supe qué responder, no tenía ni idea. Pensé que ya había perdido mucho tiempo haciendo esto y no se me ocurrió ninguna otra opción.

Nazareno Casero asegura que está recibiendo una suerte de "clases magistrales" por parte del Indio Romero, el director de "Bebé Reno". Foto: Guillermo Rodríguez Adami

-¿Tenés autocrítica?

-Sí, ahora bajé. Era nocivo posta. Me di cuenta de las cosas que no hice o no estoy haciendo o no se me dieron por miedo al fracaso. Por miedo a poner los huevos, por no ir al casting o no prepararme como debía o no hacer lobby...

-¿Sos autodidacta?

-(Piensa 11 segundos) El intensivo que hice en Cha Cha Cha o a los nueve años haber hecho una peli con Alejandro Agresti son cosas que quizás no se alcancen desde lo académico. Y ahora, por ejemplo, trabajo con el Indio Romero, el director. Un maestro que me está dando clases particulares.

-Imposible para vos no estar atento a la mirada del otro.

-Trabajo con eso. En algún momento hay que confiar. Hay cosas que desatendí, porque no tuve estima para hacerlo. A veces me pego retos para poder despertarme.

Padre nuestro

Antinada. Así se declara Nazareno Casero, que dice que el ambiente artístico siempre ha sido muy respetuoso con él. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

-En un ambiente en el que predominan las ideas progres, ¿ser hijo de Alfredo Casero trae algún tipo de problema?

-He recibido un trato respetuoso siempre. O tal vez me hayan ignorado. Eso es lo más grave que me pudo pasar. Tampoco lo tengo presente como un conflicto, pero creo que todos necesitamos leña para nuestro sistema de creencias.

-Pensado en actores militantes, ¿podrías sentarte a tomar algo con Dolores Fonzi?

-¡Me encantaría!, nos conocemos.

-¿Y con Pablo Echarri?

-Yo no tengo ningún problema de nada con nadie. Aparte coincido en muchas cosas.

Nazareno Casero cuenta que viene de atravesar una "separación armoniosa" y que ahora dedica todo su tiempo para él. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

-Cierto que vos saliste con Lali Espósito...

-Bueno, se dijo algo en algún momento -sonríe-. Pero no me dedico a tener una voz política.

-¿Sos gorila como tu papá?

-Ni sé muy bien que significa "gorila". ¿Los radicales piensan eso? Yo no soy antinada. Y lo que tiene de peligroso mi viejo es que puede entrar y salir del ridículo sin ningún problema. De golpe puede ir a ejemplos absurdos para explicarte algo lógico y muy posiblemente poca gente sepa cómo volver de eso hacia la normalidad.

-Tu viejo es un genio del absurdo.

-Te lo agradezco sinceramente.

Una vieja imagen de Alfredo Casero y sus hijos, Nazareno, Minerva y Guillermina, en la presentación de Cha3Dmubi en el Konex . Foto: Graphpress

-Me enteré que sos de prestar plata y que a veces no te la devuelven. ¿Tan bien te va?

-Me gusta trabajar. Me gusta la plata y además puedo acomodarme: me gusta el cine, me gusta el drama, pero hice conducción de un programa de ciencia, hice infantiles, hice programas donde te ganabas una patineta…

-¿Estás diciendo que si el actor se sacude el ego hay distintas salidas laborales?

-A mí me gusta laburar. Lo necesito para sentirme útil, no aburrirme y ver que los números en las cuentas crecen.

("Bebé Reno" se estrena el 28 de abril, con funciones todos los martes en la Sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza. Unipersonal con Nazareno Casero, bajo las órdenes del Indio Romero).