Y acá está La historia oficial, vivita y coleando. Así la hemos visto volver a las pantallas argentinas cada vez que se cumple algún aniversario del Golpe Militar. Renovada visual y sonoramente. Pero con su contenido intacto y siempre vigente.

Luis Puenzo, su director, que murió este martes 21 de abril, tenia una explicación: “Está vigente por méritos propios y la falta de méritos del país. Es una película que habla de la realidad política argentina. Y para mí la realidad política argentina es la misma. Los ciclos de la historia tienen unos tiempos que no son los nuestros. ¿Es muy diferente el 2016 que la época de los militares? No", dijo en su momento. "Estamos en el mismo ciclo histórico-económico que empezó antes del golpe, y estaremos en el mismo ciclo histórico, seguro, por un par de décadas. Estamos viviendo ese ciclo, y por eso está vigente”.

Después de haber filmado un largometraje infantil (Luces de mis zapatos) y un corto (Cinco años de vida, uno de los episodios de Las sorpresas) en la primera mitad de los ‘70, con el golpe de Estado del ‘76 Puenzo decidió dejar el cine y dedicarse sólo a la publicidad. Pero la guerra de Malvinas lo impulsó a volver a filmar.

"Hay que filmar"

“Cuando los chicos volvieron de la guerra y empezaron a saberse las atrocidades que se habían hecho con ellos, dije: hay que filmar. Quería contar lo que había pasado desde el punto de vista del que no se había exiliado, y me cautivó el tema de los chicos desaparecidos: sentía que era una síntesis muy precisa. Empecé a escribir desde el punto de vista de la abuela que lo buscaba. Pero la historia no crecía. Hasta que vi que tenía que escribir desde la madre apropiadora. Y ahí la película explotó”.

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La entrega del Oscar a "La historia oficial"

Luis Puenzo convocó a su amiga de la adolescencia Aída Bortnik, que había vuelto del exilio, para que escribiera el guión con él en 1983. Para el protagónico eligió a Norma Aleandro, a quien había conocido durante el rodaje de Las sorpresas.

Ella también había vuelto después de seis años en España y no quería saber nada: “Yo estaba dirigiendo una obra en el teatro Liceo, y un día viene Puenzo a hablarme de un guion. Vamos a hablar al bar de enfrente, me lo cuenta y me emociono muchísimo. Pero yo acababa de venir de un exilio, estaba todavía el gobierno militar y estaba aterrada. Le llevó bastante tiempo convencerme: yo lloraba cada vez que me la contaba, me parecía maravilloso hacerla, pero la rechacé varias veces por miedo”.

Luis Puenzo fue presidente del Instituto de Cine argentino, INCAA. Murió a los 80 años.

Hasta que la convenció: “Me lo tomé como un deber de ciudadana, para que la gente se enterara de lo que no había podido o no había querido enterarse”.

Enero de 1984

Arrancó el rodaje, que contó con la colaboración de unas Abuelas de Plaza de Mayo que iban por el tercer nieto recuperado. Enero de 1984. Por razones de presupuesto, la filmación se realizó en la casa de Acassuso donde Puenzo vivía con su mujer, Nora, y sus tres hijos menores.

“Por un lado -recuerda Aleandro- era algo muy lindo, muy familiar. Por otro, cuando iba hacia allá o volvía a mi casa, estaba muerta de miedo. Una se preguntaba si eso se iba a llegar estrenar. Y, si se estrenaba, qué nos iba a pasar después del estreno”.

El afiche de "La historia oficial".

El temor tenía fundamentos: dos noches, al llegar a su casa de Lanús después del rodaje, unos desconocidos amenazaron a la mamá de Analía Castro -la nena de la película- para que la sacara del rodaje. Analía tenía cuatro años cuando saltó a la fama mundial con su papel en La historia oficial.

Cuenta Puenzo: “Decidimos anunciar que la película había terminado. Tuvimos que pedirles a dos o tres amigos periodistas que lo publicaran. Hicimos una fiestita, el ritual de fin de rodaje. Y seguimos filmando en secreto”.

Según dijo Aleandro en su momento, la película "puede seguir cumpliendo su rol original, que es despertar conciencias. Para que se siga juzgando a los culpables y que la Justicia no se detenga. Y que se sigan encontrando nietos".

Cuando fue restaurada, diez años atrás, Puenzo dijo: "Venían los técnicos con cara de asombro y me decían “¡es buena!” Antes las películas viejas tenían prestigio, ahora envejecen inmerecidamente".

Chunchuna Villafañe, con Norma Aleandro en una emblemática escena de La historia oficial, primera película argentina en ganar un Oscar.

"God bless you"

El 24 de marzo de 1986, La historia oficial ganó el Oscar a la mejor película extranjera, el primero para una producción argentina. La encargada de anunciarlo fue la propia Norma Aleandro: “Estábamos haciendo prensa allí hacía días, fuimos con mucho tiempo, habíamos estado en los Globos de Oro y nos quedamos. Vinieron a hablarme para hacer la presentación del premio a la película extranjera. Ahí pensé ‘no nos lo dan’".

Claro, era muy raro que la persona que va a anunciar el premio se lo llevara. "Y además teníamos una competencia maravillosa: Papá está en viaje de negocios, Coronel Redl... El día del premio no había llevado los anteojos. Cuando abro el sobre, la letra era chiquita y tuve que alejar la tarjeta. Arrancaba con Official Story, y yo estaba acostumbrada a La historia oficial. No pensé que estaba en inglés. Cuando me di cuenta de que era nuestra película, dije el famoso 'God bless you’, que me salió del alma, porque era una reivindicación de todo lo que nos había pasado. Se daba vuelta la moneda y le película empezaba a darnos maravillas después de tantas tristezas”.

El reconocimiento en el Festival de Cannes a Aleandro -ganadora junto con Cher del premio a La Mejor Actriz- y que la película haya triunfado como mejor filme, según el jurado ecuménico le dieron un renovado impulso en la Argentina. Sin duda fue el comienzo de una serie de reconocimientos que culminaron con el Oscar.

Dijo la prensa extranjera: "La historia oficial es un drama desgarrador y doloroso que cristaliza el horror y la obscenidad de las actividades políticas que aniquilan la solidaridad familiar en nombre de la ideología. La historia oficial tiene un impacto visceral demoledor".