Ricky Martin volvió a encontrarse con el público argentino anoche, viernes 17 de abril, en un Campo Argentino de Polo colmado, en la primera de las dos funciones en Buenos Aires como parte de su gira mundial Ricky Martin Live 2026. A tres años de su última visita a Sudamérica, el ícono global de la música latina regresó con un show a puro ritmo, con entrega total del público que no paró de bailar de principio a fin, en una noche atravesada por el agradecimiento constante del artista.

El show se sumó a una serie de presentaciones en el país que marcaron el reencuentro del cantante puertorriqueño con el público local. El domingo pasado pasó por el Estadio Kempes de Córdoba y el martes 14 de abril hizo vibrar el autódromo de Rosario ante cerca de 17 mil personas, en una seguidilla que funcionó como previa de su desembarco en la capital.

Su última visita al país había sido en noviembre de 2022, cuando presentó un show sinfónico en el Movistar Arena de Buenos Aires. Esta vez, el regreso lo encontró en una sintonía con más ritmo, más baile y una apuesta bien enfocada en la energía del pop latino.

Desde muy temprano el campo se llenó, a diferencia de las plateas, que se completaron recién cerca del inicio del show. Mientras tanto, los vecinos con balcones privilegiados se sumaron a la previa desde su edificio.

Cuatro pantallas gigantes anticipaban la magnitud de lo que vendría. A las 22.13, las luces se apagaron, el público tiró un grito desaforado y Ricky Martin apareció en el escenario del Campo Argentino de Polo con un traje negro brilloso. No hizo falta presentación, su primera reacción fue bailar.

Arrancó con “Pégate” y, apenas después del primer verso, se tomó un segundo para saludar a Buenos Aires. Desde ahí, la palabra “gracias” y la mención a “Baires” se repitieron como un mantra durante toda la noche, siempre acompañadas por una sonrisa amplia que no lo abandonó.

Siguió bien arriba con María” como segundo tema. Ya estaba transpirando, se sacó el blazer, se arremangó la camisa y hasta la usó para secarse el sudor de la frente sin dejar de moverse. La energía no bajó nunca. Siete bailarines acompañaron cada coreografía en una puesta que no dio respiro.

La tercera llegó con sirenas, luces rojas y fuego:“Adrenalina” hizo temblar las plateas, mientras el campo saltaba con las manos en alto. Después bajó el ritmo con “Bombón de azúcar”, ya en remera. Amagó varias veces con tirar la toalla y, cuando finalmente lo hizo, la lanzó suave hacia las primeras filas, desatando la euforia.

Ricky Martin empezó el espectáculo con los clásicos más conocidos. Foto Euge Neme

Un momento de emoción y conexión con el público

Antes de la quinta canción, agradeció a Buenos Aires por haber acompañado su música durante décadas. Dio un breve discurso con un blazer largo color champagne que dejaba ver su torso, se emocionó, se secó las lágrimas y, bajo la promesa de darlo todo en el show, encaró “Vuelve”. El coro del público fue total, de esos que no necesitan indicación y menos después de ese homenaje especial.

Incluso en los momentos de oscuridad, el Campo Argentino de Polo seguía iluminado por las vinchas y tubos fluorescentes de los fans.

En ese vaivén, el repertorio fue un recorrido bien arriba por toda su carrera, con esos hits que lo hicieron mundialmente conocido cuando todavía lucía la cabellera larga, mezclados con clásicos como “La Copa de la Vida” y hits bien arriba como “La Mordidita” y “Vente Pa’ Ca”, que volvieron a poner todo en modo fiesta, sin dejar de lado momentos más melódicos con “Tal vez”, “A medio vivir” y “Asignatura pendiente”.

En uno de los momentos más espontáneos, el público arrancó con el clásico “olé, olé, Ricky”, y él respondió entre risas: “Te amo, Buenos Aires”, otra frase que repitió varias veces durante la noche.

“Fuego de noche, nieve de día” lo encontró visiblemente emocionado. “Nunca me cansaré. Gracias por el amor”, dijo, con la piel de gallina que dejó ver, en una escena que volvió a poner en primer plano el vínculo con el público argentino.

También hubo lugar para una sorpresa fuera de guion. Acompañado por el piano, confesó que iba a cantar un tema que no estaba en el setlist y pidió ayuda a los fans “por si se olvidaba la letra”.

Sobre el final, cuando parecía que todo terminaba y algunos empezaban a acercarse a las salidas, regresó con no más ni menos que “Livin’ la Vida Loca”. Los que ya se iban frenaron en seco y se sumaron a bailar desde donde estaban.

Antes de despedirse, con una casaca argentina en la mano, dejó una promesa: “Volvemos muy pronto y con nueva música”. En ese cierre, volvió a agradecerle a “Baires” por la fuerza, el amor y la energía, y lanzó una frase que resumió el vínculo con su público: “Ustedes son mi vicio, mi droga”.

La sonrisa del puertorriqueño se mantuvo hasta el último segundo. Y no fue un detalle menor que a sus 54 años, Ricky Martin se movió con una energía arrolladora, como si el paso del tiempo no tuviera peso arriba del escenario, en una noche donde el reencuentro con Buenos Aires se vivió como una verdadera celebración.

La fiesta sigue mañana, sábado 18 de abril, con una nueva cita que cerrará el paso del artista por la Argentina, antes de continuar con su gira internacional, que en mayo lo llevará a presentarse en México.

La estadía de Ricky Martin en Buenos Aires

El cantante llegó a la Argentina el fin de semana antes del show en Palermo en un vuelo privado junto a sus hijos mellizos de 18 años, Valentino y Matteo. Tras aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, se trasladó con su familia a Recoleta, donde se instaló durante su estadía en Buenos Aires.

En medio de la previa de sus shows en el Campo Argentino de Polo, el artista también se hizo tiempo para recorrer la ciudad y distenderse antes de subir al escenario. En ese marco, visitó el Museo MALBA, una de las paradas culturales más destacadas de la capital, en una agenda que combinó trabajo, familia y algunos momentos de disfrute porteño.

Además, un día antes de la primera fecha en la ciudad, salió de su habitación del hotel para saludar a las fans que lo esperaban desde muy temprano afuera.