La actual versión de Roxette ofreció un recital plagado de hits con sonido renovado y la voz poderosa de Lena Philipsson rugiendo en todo el estadio Movistar Arena, este jueves 16 de abril. Ante unas 15 mil personas (un lleno absoluto) y después de catorce años de ausencia, el grupo sueco vino a revalidar sus blasones y a presentar su nueva formación. Los mismos que lo erigieron en uno de los artistas más vendedores en todo el planeta en los primeros años '90.
Es bueno el show de Roxette. Rectificación: es muy bueno el nuevo show de Roxette 2026. Y aquí “muy” va con M mayúscula. Porque hoy es una banda (mucho más que un dúo) de pop bien guitarrero, con tres violas sonando por instantes al unísono, momentos muy cercanos al rock de garage y otros casi hard. Así como se lee. Y es que la recientemente reciclada máquina sueca de pop hitero tiene un vivo que directamente machaca las cabezas de su audiencia. Con Per Gessle liderando en su papel de ideólogo y productor además de cantante, compositor y guitarrista,
La inteligencia de este muchacho (tal vez no tant muchacho: cumplió 66 años en enero pasado) reside en que ha sabido encontrar ya no un reemplazo para la fallecida cantante original del dúo, la queridísima Marie Fredriksson. Eso hubiera sido un fácil y patético golpe bajo. No, él fue a buscar (y dio con) una contrapartida de su antigua socia. Y Lena Philipsson es un animal sexy desatado, que literalmente se devora el escenario desde el primer minuto.
En esto se basa el enorme cambio que mostraron anoche en el Movistar Arena de Buenos Aires los Roxette. Un “nadie sale vivo de aquí”, pero dicho en sueco. Dueños de un audio contundente, con guitarristas que se sacaban chispas, una base de ritmo de bajo y batería precisa suiza y un teclado que acompañaba sin empañar el trabajo de las cuerdas eléctricas. Pero claro, todos los ojos (y los oídos) estaban puestos en Lena. Y ella lo sabía.
Lena, la bomba sexy, y Los Redondos
¿La Tina Turner sueca? Lena Philipsson se ganó su lugar dentro de Roxette, a fuerza de talento, una voz rugiente y energía. Foto @vickydragonetti
Esta mujer madura (60 años muy bien llevados) maneja una energía poderosa que jamás decae durante las dos horas del show. Podríamos decir sin temor a exageraciones que Lena Philipsson es como una Tina Turner sueca. Voz le sobra, buenas piernas no le faltan y se maneja en escena como si estuviera en el living de su casa. Ojo, hay que estar en su lugar. Porque quieran o no, muchos de los 15 mil fans que se acercaron al estadio fueron para ver si ella daba con la talla o le quedaba grande el micrófono.
Pero Lena es una howler (en términos bluseros, una aulladora) que tiene muy escuchadas a grandes cantantes como Janis Joplin, Aretha Franklin o Big Mama Thorton. Dueña de una voz desgarrada y arenosa, rugió cual leona en celo durante Buena parte de la noche. !Y ni se le movieron las pestañas postizas!. ¿La verdad?, un hallazgo, Bien ahí Per.
También es justo señalar que Lena en su Suecia natal (nació en Vetlanda) tenía ya una imponente carrera como cantante solista, con 19 álbumes en su haber, grabados entre 1986 y 2015, cuando se cruzó con Per y recibió su propuesta.
Alguien quiso reeditar aquella apoteótica entrada de los Coldplay en la Argentina haciendo De música ligera, en noviembre de 2017 en el Estadio Único de La Plata, y le sopló a Per al oído que no estaría nada mal comenzar con los acordes de Jijiji, uno de los himnos de Patricio Rey y los redonditos de ricota más celebrados. Y allá fueron The New Roxettes, saliendo al toro, como dirían en Madrid, ante un público muy bien dispuesto.
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Roxette y Los Redondos, un dúo impensado
Arrancaron su repertorio con The big L, Sleeping in my Car y Dressed for Success, así, enhebradas y nerviosas. Y los fans no tuvieron tiempo ni para acomodarse. La actitud que maneja este grupo sobre las tablas es realmente encomiable. Sonrisas, mucha movilidad, un vestuario muy cool y mares de energía positiva saliéndoles por los cuatro costados. Con un recambio de guitarras que estuvo a la órden de la noche, todo un desfile de Rickenbakers, Gibson SG, 335. Epiphone y acústicas muy bien amplificadas que le iban cambiando el color sonoro a cada tema. Bien pensado.
¿Qué quieren los fans de Roxette?
Per Gessle, el líder de Roxette. Supo cómo reformular a la banda para seguir en la ruta con éxito. Foto @vickydragonetti
Pero la pregunta era: ¿qué habían ido a buscar esas 15 mil almas al Movistar?. Veamos. “Hay opiniones muy encontradas entre los fans -decía Rocío Silvo, 33 años-, pero lo importante es que podemos seguir disfrutando de la música y los hits de esta banda. Lena viene por adopción y eso está bien, ella está a la altura. Marie es irremplazable, pero así y todo preferimos que se pueda seguir escuchando a Roxette. Yo vine a buscar mucho rock, mucha energía y un poquito de nostalgia”.
A su lado Emiliano Basile (46) decía: “Yo vine para volver a mis doce años, era la edad que tenía cuando los vi en Vélez, cuando ellos vinieron por primera vez. Esto hoy es como ver a Queen, ya no con Freddie Mercury sino con Adam Lambert. Uno trata de conectar con el recuerdo y ver cómo eso convive con lo actual”. En un alto porcentaje el rango etario del público asistente rondaba los 45 años, aunque por supuesto había gente más grande e incluso algunas familias que habían llevado a sus hijos pequeños.
¿Podría decirse que ir a este show fue un ejercicio de nostalgia solamente? No, para nada. Porque para quienes recién escuchaban a la banda (y los había) fue la sorpresa de toparse con una aplanadora de pop (perdón Divididos). Las canciones originales super respetadas, aunque con un envoltorio más power y moderno. Renovadas en su dinámica (mayoritariamente gracias al registro y la tonalidad vocal de Lena), aunque no desdibujadas,
Roxette tiene una verdadera catarata de hits sobre sus espaldas, lo que les permitió a lo largo de su carrera (comenzada en julio de 1986) vender hasta hoy la exorbitante cifra de 75 millones de discos en todo el mundo.
La leyenda cuenta que todo comenzó en aquel año cuando un joven estadounidense viajó a Suecia por un intercambio estudiantil y le regalaron el primer álbum del dúo. El chico se llevó el disco y se lo dió a un DJ de su barrio, quien se tomó la costumbre de pasarlo periódicamente en su radio. Y los oyentes comenzaron a pedirlo. Otro mundo, muy distinto al de hoy.
La noche siguió con varios de sus clásicos: Crash!, Boom!, Bang!, Wish I Could Fly, Curch of your Heart y It must have been Love, conocidísima por ser parte de la banda sonora del film Pretty Woman, en 1990. Para la mitad del show, los indecisos acerca del cambio vocal femenino estaban en la bolsa. El magnetismo de la nueva pareja no se basa ya en la cosa empática, dulce y tierna que proponían Per y Marie. El tono soprano de Fredriksson fue sustituido ahora por la aguerrida garganta de Philipsson.
Afianzados. Lena Philipsson y Per Gessle muestran buena química en la escena de Roxette. Foto @vickydragonetti
Ambos, Per y Lena se divierten saltando de un lado al otro del escenario, haciendo cantar al público (él) o tiñiendo el aire de mohínes eróticos (ella). Muy seguros ambos y demostrando un conocimiento milimétrico de lo que debería ser un buen show de pop-rock. La banda es irreprochable en todo sentido Y esta nueva formación se ganó el respeto de su público histórico.
El recital terminó con una andanada de himnos: How do you do, Dangerous, Joyride, Spending my Time y por supuesto el infaltable The Look. Roxette creció con sus fans, y sus fans crecieron con ellos. Pocas veces en la historia del pop anglo se dio una entrega de tanta fidelidad entre las partes. Junto a Kiss y a Queen, los Roxette figuran en el podio de los artistas con más clubes de fans en todo el mundo. Y desde ya en la Argentina. Y eso no es casualidad. Habla de una permanencia basada en el amor de unos y otros. Los ídolos y sus seguidores.
A la salida las opiniones coincidían: “yo vine a buscar la banda original, y aunque sabía que no es la del principio me encontré con un grupo tremendo –dice Carlos Alonso (46)- , Lena está acompañando muy bien. Ella no es parte de Roxette, pero a todos nos hizo felices venir esta noche a escuchar estas canciones. Es la banda sonora de la vida de muchos de nosotros”. Erica, de 45, se lamentaba de no haberlos visto antes: “Ahora ya estoy grande pero es la primera vez que los vengo a ver, siempre los escuché pero en disco. Esta versión se nota que es distinta, pero es muy buena también. Y la verdad es que me conmovió mucho escuchar todas sus canciones".
A los chori, a los chori. Recetas especiales para el show de Roxette, en un bar cercano al Movistar Arena.
Y como si hiciera falta, para demostrar el alto grado de fanatismo de los argentinos por esta banda, los dueños de una pequeña parrilla al paso, a la vuelta del estadio, sabedores de esto promocionaban el “choriroxette” y el “vacíojoyride”. Por supuesto que ambas exquisiteces sueco-criollas estuvieron agotadas ya antes de comenzar el show. ¿Qué diría Marie de todo esto? Seguro estaría contenta. Su Roxette amado está a salvo por varios años más.
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