Happy Together nos demuestra que el amor duele. O puede doler. Ho (Leslie Cheung) y Lai (Tony Leung), la pareja que viene de Hong Kong a la Argentina para recomenzar su relación, bailan un tango, se sujetan, pero tal vez no lo hacen para no trastabillar o caerse: es probable que lo hagan para mantenerse unidos, sujetos, para estar juntos. Felices.

Y ese tango lo bailan a un ritmo que quizá sea más al compás de sus corazones que de la música original.

Un tango en La Boca, bien cerca del Riachuelo. Fotos Archivo Clarín

Amores y desamores extranjeros en La Boca y San Telmo

Happy Together cuenta historias de amores y desamores tormentosos entre sus dos (tres, porque sumará un taiwanés, compañero de trabajo de Lai) protagonistas, que están juntos, se separan, vuelven a intentarlo. Y entre todo esto tienen trabajos precarios. Alguno, el más responsable si cabe el término, lo hace para juntar dinero y regresar, otro porque decide lanzarse a la aventura y prostituirse.

Wong Kar-wai decidió venir aquí a filmar su historia de amor, loco, en tiempos de la convertibilidad en los años '90. Utilizó la tercera novela de Manuel Puig, The Buenos Aires Affair, de manera muy libre: no es que hizo una adaptación literal. Aquí Ho y Lai buscan recomponer su relación planeando un hipotético viaje hasta las Cataratas del Iguazú como un (¿último?) recurso.

Wong Kar-Wai ganó en Cannes 1997 el premio al mejor director.

Nada de mirada for export

La mirada que ofrece Kar-wai de Buenos Aires no es para nada la turística, sino una que está como recortada, fragmentada y más que nada es nocturna. Luces, algo de neón e interiores desprolijos, sucios, pero extrañamente bellos.

Así la cámara, por lo general en mano para generar ese sentimiento de inestabilidad de los protagonistas -al director de In the Mood for Love y Chungking Express le sirve para mostrar cómo Ho y Lai se desplazan, pero no se integran a la ciudad- se pasea por San Telmo, el conventillo de La Boca, algo de Constitución, se detiene tanto en un picado en el pasaje San Lorenzo como en un River-Boca, las benditas cataratas y el Faro del fin del mundo, en Ushuaia. A veces los y nos retrata en colores verdes y azules, extremadamente saturados.

Aquella escena del tango es tal vez una de las más recordadas, pero también se nos cruza por la mente la de los sollozos de Lai en el grabador que le acerca Chung en el bar 3 amigos. Lo que dice no lo hace con palabras, sino con expresiones.

Lai, las botellas de Quilmes y la escena del grabador.

Wong Kar-wai ganó el premio al mejor director en Cannes 1997, cuando la película tuvo su première mundial. Fue el año de El sabor de las cerezas, del iraní Abbas Kiarostami.

Sí. Eran otros tiempos.

(Happy Together se exhibe este miércoles 5 de agosto a las 19, inaugurando "Revista Ñ y Cine Arte Cacodelphia, ciclo de cine y literatura", en el Cine Arte Cacodelphia, Av. Roque Sáenz Peña 1150)