Sentado en la comodidad del living de su casa de Guadalajara, Ricardo La Volpe habla de fútbol con la misma pasión con la que lo hizo durante toda su carrera. A los 74 años, el campeón del mundo con Argentina en 1978 ya no ocupa un banco de suplentes como entrenador, pero continúa observando, estudiando y analizando el juego. Y polemizando, claro. Lo hará nuevamente durante el Mundial 2026, donde participará de la cobertura de Televisa en México.
Referente histórico del fútbol mexicano (dirigió a 11 clubes, además de la Selección) y creador de conceptos tácticos que trascendieron fronteras y que fueron elogiados hasta por Pep Guardiola, La Volpe es voz autorizada para hablar sobre todo lo que rodea a la pelota. Su México modelo Alemania 2006 marcó una época en tierras aztecas y hasta estuvo cerca de sacar a la Argentina de José Néstor Pekerman, que terminó ganando con el zapatazo histórico de Maximiliano Rodríguez en tiempo suplementario. “De ese partido me reprocho no haber sido más agresivo en ataque, aunque tuvimos mala suerte con las lesiones de Pavel Pardo y de Andrés Guardado, dos jugadores fundamentales para el esquema”, le explica La Volpe a Clarín. Y aclara: “México puede ser competitivo en el Mundial porque el entrenador Javier Aguirre exige sacrificio. Todos trabajan y es un equipo que defienden bien. Le falta mayor peso ofensivo. Pero de local, con la altura y la gente, se potencian”.
-¿Estás retirado de la profesión?
-A mí me retiraron los representantes. Ahora estoy trabajando en Televisa y voy a participar de la cobertura del Mundial repitiendo el programa de la copa pasada. Después, yo nunca tuve representante y eso también influyó para que no me contrate nadie en el último tiempo. Siempre llegué a los clubes porque me llamaban directamente los presidentes. Tuve un par de reuniones con alguno; el Turco Mohamed me presentó al famoso Bragarnik. Pero quedó en nada.
Lavolpe le hace un gesto ampuloso al mexicano José Antonio Castro, en el Mundial 2006.
-¿Te ha perjudicado tu manera de ser o esa postura de no manejarte con un representante?
-Puede ser. Los representantes tienen mucha influencia en la actualidad. Van con computadoras, muestran proyectos, estadísticas, sistemas y qué sé yo. Venden un producto. Yo nunca manejé mi carrera de esa manera. Muchas veces el representante que te lleva a un equipo también negocia los refuerzos: se mezclan demasiadas cosas. El fútbol cambió mucho en ese aspecto.
-Se avecina el Mundial y tu testimonio es valioso, entre muchas cosas, porque fuiste campeón como futbolista en 1978 y porque dirigiste en Alemania 2006. Si tuvieras que elegir tres claves para ganar una Copa del Mundo, ¿cuáles serían?
-La primera es tener claro el sistema de juego. Las características de los jugadores son las que determinan cómo juega un equipo. Nosotros, en 1978, teníamos amplitud con Bertoni, equilibrio con Ardiles y Gallego, y un jugador extraordinario como Kempes. Lo segundo es el armado del grupo. Nosotros no teníamos grupitos ni divisiones. Convivimos muchísimo desde 1975 y se formó algo muy fuerte. Y la tercera es la responsabilidad. Sabíamos que la Argentina necesitaba una alegría por todo lo que estaba transitando. Incluso era algo que hablábamos permanentemente entre nosotros.
-¿El sistema es tan importante como los futbolistas?
-Claro. Los sistemas existen para contrarrestar a un equipo que es mejor que vos; no hay otra. Yo soy un enfermo de los sistemas: siempre estoy analizando movimientos, variantes, cómo se generan las superioridades numéricas. Mucha gente discute por qué juega uno o por qué queda afuera otro. Pero no podés inventar un sistema si no tenés los jugadores adecuados para llevarlo adelante. Por eso los técnicos de las selecciones la tienen un poco más fácil porque citan a los futbolistas según sus gustos. En el club te tenés que adaptar a lo que hay.
-Algo que te pasó a vos en Boca en 2006....
-La gente no entiende por qué se cambian los sistemas. En la década de 1990, en Argentina todos jugaban 4-3-3 y la incorporación del enganche fue lo que rompió ese esquema porque no los podían marcar. Estaban Riquelme, Aimar, D’Alessandro y un montón más. De mí siempre se dijo que llegué a Boca y cambié el dibujo de Basile, aunque lo que pasó es que vendieron al Pocho Insúa y no había otro enganche en el plantel. Yo les pregunté a Nery Cardozo y a Guillermo Marino si podían jugar por el medio y me dijeron que no. No me quedó otra que armar un 4-4-2 con Gago y Ledesma por el medio.
Año 2006. Ricardo Lavolpe y su estreno como DT de Boca, con camisa blanca y corbata roja.
-¿Qué sistema creés que domina el fútbol actual?
-La mayoría juega 4-2-3-1, que para mí es un 4-4-1-1. Y muchos utilizan línea de cinco porque los extremos son cada vez más rápidos y desequilibrantes.
-¿Te sorprendió Lionel Scaloni como entrenador?
-Sí. Tomó decisiones fuertes, que eran las que había que tomar. Sacó jugadores importantes y armó un gran equipo citando a futbolistas que muy pocos conocían. Tiene variantes, además. Apuesta por el buen pie y el buen manejo, pero cuando lo superan, cambia y no tiene problemas en plantar una línea de 5 defensores. Me gusta mucho eso: trabaja con variantes.
-¿Argentina puede repetir el título?
-Tiene posibilidades, por supuesto. Tiene una base sólida, una idea clara y jugadores de buen presente en clubes grandes de Europa. Después, está muy fuerte Francia. A mí me gusta Inglaterra y no hay que descartar a Portugal. La sorpresa podría ser Marruecos, que son verticales y dinámicos.
-¿Qué te provoca que Messi y Cristiano vayan a jugar su sexto Mundial?
-Admiración. Aunque también lo veo como algo lógico porque ahora hay mucho más profesionalismo afuera de la cancha. Ojo, ya no los veo sosteniendo 90 minutos al máximo nivel, más allá de que Cristiano es un caso aparte: a las cinco de la mañana ya está entrenando. Messi no tiene el mismo despliegue físico que Julián Álvarez, por ejemplo. Entonces, el equipo tiene que acomodarse para potenciarlo. A eso Scaloni lo maneja a la perfección.
-¿Te hubiese gustado dirigir a la Selección argentina?
-Me quedé con ganas de dirigir a la Selección argentina. Esa tal vez es la única espina de mi carrera, pero son cosas que tiene el fútbol. Si me hubiese ido bien en Boca en 2006, Julio Grondona me ponía de técnico. Yo hablaba mucho con él en esos años a través de Humberto, que estuvo en las Juveniles de México. “Salí campeón con Boca y después hablamos”, me dijo Don Julio.
Los entrenadores argentinos en el Mundial, en la mirada de La Volpe
Marcelo Bielsa, Uruguay
Marcelo Bielsa.
Foto: REUTERS
“Me gusta la disciplina táctica que tienen sus equipos, pero es muy sistemático: casi siempre juega uno contra uno en toda la cancha. Yo llegué a América y a Atlas de México atrás de él y los jugadores volaban. La primera vez que lo vi, hace muchos años, le mostré una hoja de El Gráfico en la que describían cómo jugaba su Newell’s. Bielsa tiene la capacidad del convencimiento, que es cada vez más difícil en la actualidad porque los jugadores son estrellas millonarias que te mandan a la mierda si no les gusta algo o si los hacés repetir un par de ejercicios. Pero es increíble que Bielsa no haya tenido variantes para jugar en el Mundial 2002. Tendría que haber aprovechado a Crespo y a Batistuta, jugar 4-4-2 con Ortega y con el Piojo López por las bandas, y con Verón más otro volante en el medio. Se aferró al 3-3-1-3 con el que ganó en Vélez, pero el problema fue que en ese Mundial nadie jugó 4-3-1-2, como se jugaba en Argentina. Siempre me pregunto qué pasaría con Messi si tuviese de técnico a Bielsa. ¿Lo haría correr para atrás como hacía con Ortega?”.
Sebastián Beccacece, Ecuador
Sebastián Beccacece, Ecuador.
Foto: REUTERS
“Lo veo estudioso, como todos los técnicos jóvenes. Tiene proyección. Es ofensivo y apela al buen pie y a las salidas trabajadas desde el fondo. Creo que tiene la influencia del Barcelona de Guardiola y de la España campeona en Sudáfrica 2010”.
Mauricio Pochettino, Estados Unidos
Mauricio Pochettino, Estados Unidos.
Foto: Reuters
“Yo no elogio a los técnicos que no tienen alternativas. En Inglaterra su carrera estaba muy arriba, pero se cayó. Se aferra demasiado a un sistema, a un parado. Le falta agarrar un poco el pizarrón para contrarrestar las estrategias rivales. Ha tenido resultados muy malos. Me llama la atención el nivel tan bajo de Estados Unidos, al que vi en la Copa de Oro y en la Copa América”.
Gustavo Alfaro, Paraguay
Gustavo Alfaro, Paraguay.
Foto: EFE/ Juan Pablo Pino
“En Paraguay lo deben amar porque los puso arriba. Cuando estuve en Boca, él dirigía a Arsenal y nos encontramos varias veces a cenar. Es un técnico que se hace fuerte convenciendo a los jugadores de que pueden dar pelea aun en la inferioridad. Sabe que no puede jugar de igual manera contra Brasil o Argentina, aunque a los futbolistas les da argumentos para poder dar pelea. Creo que se maneja mejor sin grandes figuras”.
Néstor Lorenzo, Colombia
Néstor Lorenzo, Colombia.
Foto: AP Photo
“Siguió el legado de José Pekerman. Me gusta mucho cómo juega Colombia, que tiene una buena camada. La vi brava en la Copa América 2024, muy seria. Cuando llegué al torneo, decían que James no se podía mover y la rompió. Ahí está la mano del técnico. Hay que ser inteligente para entender cómo hacer brillar a las estrellas”.
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