Cuando a Enrique Macaya Márquez le confirmaron que viajaría a Suecia para cubrir un Mundial tenía 23 años y poco miedo. En 1958 se subió a un avión por primera vez para cambiar de continente y desde Europa le contó a la Argentina por Radio Belgrano lo que sucedía en la séptima Copa del Mundo de la historia. Después llegó la televisión y cada cuatro años dijo presente en la competencia global que organiza la FIFA. Es el único periodista testigo de absolutamente todo lo que sucedió entre las mejores selecciones del planeta durante los últimos 68 años.

No existe otro periodista que vaya por su décima octava cobertura consecutiva de un Mundial. Tiene 91 años y casi todos se los dedicó al fútbol o, mejor dicho, a la interpretación de ese juego, al entendimiento de sus reglas, al análisis de la dinámica de un partido y a la explicación que se ajusta al resultado. No cada cuatro años: todos los días, especialmente los fines de semana. Hasta su familia se acostumbró a verlo en la pantalla del televisor. "Dedicado a mi viuda y huérfanos de los domingos", escribió en el prólogo de uno de sus libros, frase que repitió este año cuando recibió un Martín Fierro a la trayectoria y que también le recordó a Clarín cuando lo recibió antes de viajar al Mundial que se repartirá entre Canadá, México y Estados Unidos.

Macaya Márquez cree que los relatores y comentaristas dejaron atrás su "hinchismo". Foto: Guillermo Rodríguez Adami

Sentado en un sillón en medio de la gigantesca nave en la que conviven la redacción y la administración de DirecTV, su nuevo empleador, para quien comentará el Mundial 2026 a través de DSports y DSports Radio. Impecable, con una pinta bárbara y una paciencia envidiable para dar tres entrevistas seguidas a modo de promoción, ahí está quien nadie duda en llamar maestro, con la misma voz que durante décadas le dio la bienvenida a una audiencia que esperaba ver los compactos de los partidos de la fecha. "Hola, ¿qué tal? Tengan ustedes muy buenas noches, aquí comienza Fútbol de Primera".

-¿Mira los partidos con o sin volumen? ¿Escucha a los relatores y comentaristas de hoy?

-Depende, pero en general los escucho.

El álbum de fotos de Enrique Macaya Márquez. Foto: Gentileza

-¿Qué apreciación puede hacer?

-Creo que el periodismo actualmente está en buen paso, en buen camino. Porque han superado lo que significa establecer prioridades respecto del 'hinchismo', estar del lado determinado de una parte, es decir, buscar a través de una respuesta futbolística la razón con conceptos. Siendo respetuoso de los demás se puede hacer un análisis mucho más exhaustivo e imparcial. Nada de hinchismo, nada de partidismo.

-¿Cómo imagina los compactos de Fútbol de Primera con tanto VAR?

-Nosotros en determinado momento hicimos una gran inversión con el Telebeam. Pero fue todo un análisis, todo buscarle la vuelta a las cosas con explicaciones coherentes. Una apertura de tres minutos llevaba tres horas de trabajo. Había directores de cine, habían incorporado a mucha gente que producía realmente. Primero se preproducía, después se producía y había postproducción con los elementos necesarios como para hacer una apertura, un mensaje o lo que fuera. Es decir, se jugaba realmente en serio y se hizo esto en serio, haciendo una gran inversión económica también.

"En el Mundial del '82 todos hablábamos de la Guerra de Malvinas, pero todos queríamos que ganara la Selección". Foto: Guillermo Rodríguez Adami

-¿Qué le falta al VAR para ser más Telebeam?

-Este es muy confuso, le falta claridad, le falta un concepto terminante, pero eso tiene que ver con el aspecto reglamentario. No hay vuelta que darle: hay diez penales por partido que no se cobran. Se abrazan todos dentro del área. Hay un córner y están todos muy abrazados y nadie dice nada. Es una locura, ¿no? Entonces comiencen a cobrar penales, se va a acabar todo ese agarrón y toda esa historia y se va a facilitar el trabajo. Eso por un lado, pero después tenés todo lo que se puede dar junto con eso: la interpretación de las manos. Todavía nadie sabe cómo se terminan de interpretar las manos, que si ocupan lugar, que si no ocupan lugar, que si sacan ventaja o no sacan ventaja. Hay que exteriorizarlo de una manera clara, terminante y aplicar el reglamento.

-¿Cómo hubiese explicado una posición adelantada con esas líneas, que a veces tienen un trazo al menos extraño?

-Yo le hubiera dado la razón a la línea. Le hubiera dado la razón a la línea, pero bueno, no es fácil, es difícil, porque depende del ángulo de la cámara... Lo que pasa es que nosotros éramos periodistas que teníamos que saber de fútbol, que teníamos que saber explicarlo, porque era lo que amábamos. Y, por el otro lado, la interpretación reglamentaria. Trabajábamos para interpretar cada vez mejor y con menos error precisamente el juego que estábamos viendo. Entonces no es tan sencillo, no es tan fácil y hay que tomárselo con absoluta y total seriedad.

El álbum de fotos de Enrique Macaya Márquez. Foto: Gentileza

-¿Se mordió alguna vez la lengua para no decir algo al aire?

-No.

-¿Siempre dijo lo que quiso?

-No. Posiblemente no lo haya hecho, pero no me mordí la lengua.

-Entonces, ¿se arrepiente de no haber dicho algo?

-No. Posiblemente, si tengo que buscar y encontrar alguna razón, sería respecto de algo que no haya dicho y que con mi silencio, de alguna manera, facilité un error, una conjetura o un mal pensamiento.

El álbum de fotos de Enrique Macaya Márquez. Foto: Gentileza

-¿Se le ocurre algún ejemplo?

-No, no. Lo digo en líneas generales.

-Entre todos los Mundiales que cubrió hubo uno, el de España 82, en el que Argentina estaba en guerra con Inglaterra por la soberanía de las Malvinas. ¿No se mezclaban en ese momento los sentimientos? ¿No había algún tipo de debate?

-Era muy difícil, porque uno se enteraba de cosas que estaban pasando y no entendía por qué estaban pasando. Pero vos fijate qué curioso es esto: el técnico era un pensador de izquierda, estoy hablando de César Luis Menotti, por supuesto, pero quería que ganara la Selección. Los jugadores tenían opiniones diversas, pero querían que ganara la Selección. El periodismo estaba en los dos lados, pero quería que ganara la Selección. Y la Asociación del Fútbol Argentino quería que ganara la Selección. Es decir, todo el mundo estaba de acuerdo en que se ganara. ¿Curioso, no? Pero eran cosas que te preocupan. Cosas que te preocupan porque uno ha vivido historias que no han sido las más felices para la República Argentina.

El álbum de fotos de Enrique Macaya Márquez. Foto: Gentileza

-¿Qué Mundial guarda con más cariño?

-Del 58 me voy a acordar siempre. Yo no sabía adónde iba, dónde estaba ni cómo llegaba. Y llegué milagrosamente, como muchas veces; llegué por suerte y porque se dieron las condiciones que yo no esperaba que se dieran. Los Mundiales se juegan prácticamente todos los inviernos argentinos y yo no estaba resfriado, no estaba engripado y podía ir. Y estaba elegido por los que tomaban las decisiones de decir: "Este periodista va, este no va".

Macaya Márquez comentará a los 91 años su Mundial número 18. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

-Tenía 23 años. ¿Cómo era el miedo que sentía?

-No, no sentí tanto miedo. Creo que la base es el conocimiento y era muy respetuoso respecto de lo que estaba pasando. Yo te estoy hablando de una época en la que ni los dirigentes conocían bien de qué se trataba. Y cuando digo que los dirigentes no sabían de qué se trataba, era porque había que ir a una concentración, no la habían elegido, la eligieron mal; en fin, una serie de cosas que fueron ampliando los conocimientos de los mismos dirigentes. Hoy en día no digo que sea la perfección, pero de todas maneras se ha avanzado muchísimo también en el manejo de esos recursos como para poder encontrar equipos campeones o equipos mejores de lo que habitualmente se encuentra.

-¿Extrañó a alguien durante algún Mundial? Antes no existía la inmediatez de la comunicación como en los últimos años...

-No. No, o al menos no lo tengo tan metido en mi recuerdo como para poder reconocerlo fácilmente. En el 58 yo iba y cubría con un relator. Yo hacía el comentario y lo hacíamos a través de un teléfono. Acá se recibía vía telefónica y se reproducía. En fin, no existían tantas cosas que hoy existen y dan realmente la posibilidad de poder hacer, no conjeturas, sino un análisis mucho más real de lo que pasa en el partido.

El álbum de fotos de Enrique Macaya Márquez. Foto: Gentileza

-Se viene otro Mundial para agigantar el récord. ¿A esta altura ya sale de taquito?

-No, me cuesta mucho. Me cuesta mucho porque no conozco a los jugadores como los conocía un tiempo atrás. No es que convivía con ellos, pero estaba permanentemente en contacto. Ahora hay jugadores a los que no conozco; sí, en cuanto a su calidad individual, pero no los conozco porque cada uno vive en un lugar diferente. Son distintos y no los puedo juzgar. Es una Selección que no juega, o que juega muy poco. Las cosas han cambiado y hay que aceptarlas tal cual.

El álbum de fotos de Enrique Macaya Márquez. Foto: Gentileza

-¿Cómo vivió la muerte de Marcelo Araujo? En Fútbol de Primera fueron un binomio muy recordado.

-La viví mal y resulta que eso arrastra muchos recuerdos, no solo por Marcelo. Marcelo ha sido realmente un compañero ideal para mí porque buscábamos lo opuesto. Pero no es solamente Marcelo. También Oscar Gañete Blasco, con quien empezamos a trabajar en Canal 7... Hago una retrospectiva y me encuentro con una cantidad importante de muchachos que trabajaron conmigo y que ahora ya no los cuento más.

Enrique Macaya Márquez viaja al Mundial 2026, el 18vo de su trayectoria, como parte de los equipos de DSPORTS y DSPORTS Radio.