Esequiel Barco camina por Villa Domínico como si el tiempo no hubiera pasado. Saluda empleados, se detiene a observar rincones que conoce de memoria y se emociona cuando vuelve a entrar a la pensión en la que pasó buena parte de su adolescencia. Sin embargo, esta vez no se trata de una visita más. El futbolista de Spartak Moscú regresó al predio en medio de las negociaciones para concretar su vuelta al club de Avellaneda y dejó una frase que ilusiona a todos los hinchas: "Quiero jugar en Independiente".

Barco estuvo presente en el bautismo de la nueva cancha de césped sintético del predio, que desde ahora llevará su nombre. Se trata de una cuenta pendiente que finalmente encontró resolución. Cuando fue transferido a Atlanta United en 2018, el jugador decidió donar el porcentaje que le correspondía de la operación para la construcción de canchas sintéticas en Villa Domínico. Sin embargo, durante la gestión encabezada por Hugo Moyano las obras nunca se realizaron y el conflicto derivó incluso en una disputa judicial.

Clarín acompañó a Barco durante la recorrida por el predio y dialogó mano a mano con él en una jornada cargada de simbolismo y emociones.

"Estoy muy feliz de poder estar de vuelta en el predio. Pasé muchísimo tiempo en la pensión, hice Inferiores acá. Volver es muy satisfactorio", expresó mientras recorría los lugares donde dio sus primeros pasos como futbolista.

Esequiel Barco volvió a Villa Domínico y está cada vez más cerca de Independiente. Foto: InfiernoRojo/Ariana Morales

La situación de la cancha también ocupó un lugar central en sus recuerdos.

"En su momento yo había donado la plata antes de irme a Estados Unidos y después pasó mucho tiempo. Pasaron como siete u ocho años y la realidad es que nunca se hicieron. Tampoco llamaron desde el lado de Independiente para poder solucionar las cosas. Para mí, hacerle un juicio a Independiente es... Me dolió bastante. No salía nada en las noticias y a mí me afectó porque a Independiente lo llevo en el corazón", confesó.

La llegada de la nueva dirigencia permitió destrabar una situación que parecía estancada.

"Con Daniel Seoane (secretario general del club) nos pusimos de acuerdo rápidamente con un solo llamado. Yo quería solucionar esto, que es muy lindo para mí. Estoy muy contento y feliz ahora", agregó.

Pero más allá de la inauguración de la cancha, todas las miradas apuntan a su futuro. Independiente negocia con Spartak Moscú para conseguir un préstamo y el futbolista ya dejó en claro cuál es su deseo.

"Yo quiero jugar en Independiente. Quiero jugar acá porque nací acá, hice las Inferiores acá. Me quedaron muchos recuerdos lindos, salimos campeones. Por eso quiero volver a jugar en Independiente", afirmó.

Esequiel Barco volvió a Villa Domínico y está cada vez más cerca de Independiente. Foto: InfiernoRojo/Ariana Morales

A la distancia, nunca perdió el vínculo con el club.

"Cada vez que puedo miro los partidos del Rojo. Hay mucha diferencia de horario, en Rusia son seis horas más. Igual estoy pendiente cada vez que juega, hablo con algunos de los chicos. Es lindo seguir a Independiente", contó.

Y cuando le mencionan la Copa Sudamericana 2017, su rostro cambia inmediatamente. "El recuerdo de la Sudamericana no se me va a borrar nunca. Fue el momento más lindo de mi carrera. Convertir ese penal en el Maracaná y darle un título a Independiente y a la gente que lo merecía", recordó.

El cariño de los hinchas tampoco pasó inadvertido para él. "El hincha siempre me demostró muchísimo cariño y soy un agradecido a la gente. Por eso, como dije antes, quiero jugar acá", remarcó.

Esequiel Barco volvió a Villa Domínico y está cada vez más cerca de Independiente. Foto: InfiernoRojo/Ariana Morales

La visita a Villa Domínico tuvo algo de reencuentro con su historia y también de anticipo de lo que puede venir. Barco volvió a caminar por los pasillos donde se formó, revivió recuerdos de sus años en la pensión y observó cómo una cancha que nació de un gesto suyo finalmente se convirtió en realidad.

Ahora resta saber si las negociaciones entre Independiente y Spartak Moscú llegarán a buen puerto. En Avellaneda trabajan para acercar posiciones y el jugador ya expresó públicamente su voluntad. El deseo está sobre la mesa. Y después de tantos años, la posibilidad de volver a verlo con la camiseta roja parece cada vez más cerca.