No fue en el Luna Park, sino en el estadio de la Federación Argentina de Boxeo. No fue frente a un adversario de primerísimo nivel como el sanjuanino Gregorio Peralta, sino ante el limitado pilarense Esteban Juárez. No fue ante la mirada de 25.236 personas, sino ante algunos centenares de espectadores. Más allá de las diferencias, Karim Crücce tendió este sábado un puente que unió su éxito con el de Oscar Natalio Bonavena: el púgil nacido en Las Flores se impuso por nocaut técnico en el primer round y así se convirtió en el campeón argentino pesado más joven de la historia y quebró un récord que desde hacía más de seis décadas pertenecía a Ringo, justo un día después del 50° aniversario del asesinato del ídolo de Parque Patricios.
En la gélida noche de Almagro, Crücce debió trepar al cuadrilátero de Castro Barros 75 cuando la atmósfera todavía estaba caliente tras la muy polémica descalificación de Víctor Centurión en uno de los combates complementarios de la cartelera que protagonizó ante Kevin Gómez. Nada de ese ambiente enrarecido (que incluyó presencia de efectivos policiales dentro del recinto) afectó a uno de los interesantes prospectos del pugilismo nacional, quien es hijo de Walter Javier Crücce, medallista de oro en los Juegos Panamericanos Mar del Plata 1995 y campeón sudamericano ligero en 1996, y de Roxana Laborde, quien fue retadora al título mundial ligero de la Federación Internacional de Boxeo en 2013.
Respaldado por una ruidosa barra que recorrió 190 kilómetros desde Las Flores para alentarlo, el joven aspirante a la corona vacante de los completos necesitó apenas 130 segundos para despachar a un adversario que lo superaba holgadamente en tonelaje (142,300 kilos contra 101,250 en el pesaje del viernes), pero que era clarísimamente inferior en velocidad, técnica y precisión. Una combinación larga que se cerró con un cruzado de derecha envió por primera vez al tapiz a Juárez, quien consiguió ponerse de pie, bastante sentido, solo para recibir otro racimo de golpes que lo hicieron caer nuevamente. Esta vez, el árbitro Rubén Figueroa, con buen tino, detuvo las acciones.
Juárez, que sufrió su novena derrota como profesional (además suma seis triunfos y un empate), se convirtió en el noveno hombre en sucumbir ante el poder de los puños del púgil florense desde su debut en el pugilismo rentado, hace apenas 13 meses, y en el octavo que no consiguió completar siquiera el primer episodio. El único que atravesó esa barrera fue el tigrense Nahuel Palacios, quien fue noqueado en el cuarto capítulo.
Esteban Juárez fue derribado dos veces antes de que el árbitro Rubén Figueroa detuviera el combate. Foto: Boxeo de Primera.
Con esta nueva definición categórica, Crücce se ciñó el cinturón nacional en su novena contienda profesional y con solo 20 años y 255 días, y así pulverizó la marca de Bonavena, quien el 4 de septiembre de 1965 había derrotado por puntos a Gregorio Peralta en el Luna Park y se había consagrado campeón argentino pesado en su 16° pleito rentado y con 22 años y 344 días.
“Cuando me dijeron ese dato (el del récord), me sentí un poco más ansioso. Ringo es un ídolo y poder romper su récord es algo increíble. A la gente que me compara con él le digo que no le llego ni a los talones. Ringo fue una leyenda del boxeo argentino y yo no voy a llegar jamás a lo que fue él”, afirmó tras su victoria Crücce, quien, como amateur, fue bicampeón argentino juvenil y campeón argentino de mayores.
Los títulos nacionales se han transformado en los últimos años en reconocimientos efímeros, ya que no son muchos los púgiles que, tras obtenerlos, cumplen con el requisito reglamentario impuesto por la FAB de defenderlos al menos una vez cada seis meses. De hecho, hasta este sábado, las coronas masculinas de 10 de las 17 categorías no tenían dueño (entre las mujeres, 10 de las 12 están vacantes).
Karim Crücce se abraza con su padre y entrenador tras noquear a Esteban Juárez. Foto: Boxeo de Primera.
Crücce parece decidido a quebrar esa dinámica de consagraciones y rápidas vacancias. De hecho, todavía sobre el cuadrilátero, desafió al Ariel Bracamonte, bonaerense de nacimiento y cordobés por adopción, y excampeón argentino y sudamericano pesado. “Bracamonte, te espero en mi ciudad, acá, donde sea. Vamos a pelear por el título argentino. Lo voy a defender con vos”, le propuso.
De todas formas, Crücce también admitió que él y su equipo de trabajo (encabezado por su padre) barajaban la posibilidad de bajar a la división crucero con el objetivo, a mediano plazo, de probarse en el exterior. “Afuera son bestias, son muy grandes. Yo soy chico para la categoría (pesado). Así que la idea es pelear en crucero afuera”, explicó. En breve llegará el tiempo de hacer ese análisis. Por ahora, es momento de festejar para el nuevo campeón.
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