Tomás Etcheverry sufrió una de las derrotas más duras de su carrera en los octavos de final del ATP 500 de Hamburgo, donde dejó escapar un partido increíble frente a Tommy Paul: tuvo siete match points y terminó cayendo en un tiebreak dramático por 9-7, tras más de tres horas y media de un partido que se comenzó a jugar el martes y se completó el miércoles. Fue 7-6(5), 6(5)-7 y 6(7)-7 a favor del nacido en Nueva Jersey, que en cuartos enfrentará al local Daniel Altmaier.
El platense, actual número 25 del ranking y mejor argentino del circuito, venía construyendo una victoria que parecía inevitable hasta el final del segundo set pero nunca lo supo cerrar. Tras llevarse el primer parcial en el tiebreak, en el segundo sacó 6-5 para ganarlo, desaprovechó dos match points y perdió el desempate. Con poca luz en Hamburgo, el tercer capítulo quedó para el día siguiente.
Esta mañana, Etcheverry pareció superar la frustración porque enseguida quebró a Paul y se puso 3-0 arriba. El estadounidense mostró firmeza y coraje para recuperarse, en especial cuando sacaba 5-6 abajo y el de La Plata tuvo cuatro match points más desaprovechados. Había que jugar el tercer tiebreak, pero el resultado parecía cantado.
El desenlace estuvo cargado de tensión: Etcheverry comenzó firme 3-0 pero Paul ganó cuatro puntos consecutivos y siempre se mostró más sereno, especialmente cuando le tocó perder a él una oportunidad de partido, y un instante después se vio obligado a levantar el séptimo match point a favor del argentino. El final no tardó en llegar: el marcador se clavó en 9-7 y la cara de Tommy lo dijo todo.
La caída deja una sensación amarga para Etcheverry, que había debutado con autoridad en Hamburgo y atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera. Más allá del resultado, el partido expuso una cuenta pendiente: la gestión de los momentos límite ante rivales de elite.
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