Se enciende la cámara y del otro lado está Juan Martín Del Potro, un gigante en la historia del tenis y del deporte argentino, ese que tumbó a Roger Federer en el inmenso estadio Arthur Ashe de Nueva York, el doble medallista olímpico, verdugo también de Rafael Nadal y Novak Djokovic, el héroe de la única Copa Davis que Argentina ganó en su historia y al que solo las lesiones privaron de que su leyenda sea comparable a la de Guillermo Vilas.
Hoy, además de todo eso, es embajador del Roland-Garros Junior Series by Renault, certamen para menores de 17 años que enfrenta a los mejores juveniles de Latinoamérica y que otorga dos lugares para el Grand Slam parisino (uno para el campeón masculino y otro para la que se alce con el título en la rama femenina). Por eso, Del Potro atiende a Clarín desde San Pablo, donde en el club Sociedade Harmonia de Tenis comenzará este domingo el torneo.
"Es el cuarto año que cumplo este rol y es muy lindo, la verdad que un poco me lleva a mi época de juniors ver en el cuerpo de ellos todo lo que yo también transité en esas épocas. Hablamos de lo que es la presión, del miedo, de la oportunidad que ellos tienen de jugar un torneo en una semana y clasificar a Roland Garros, que es acortar un proceso de muchísimos torneos en el año, de viajes, de clasificar por el ranking", respondió en primera instancia el tandilense, bien predispuesto para conversar.
"La organización de este torneo, además, es maravillosa, muy similar a la de Roland Garros. Para mí es muy bonito compartir un poco con ellos. Me escuchan, cuento mis historias, mis experiencias. Y lo bueno es que se quedan tranquilos porque si hay algo que tenemos en común, es que todos atravesamos el proceso en el que ellos están ahora", agregó el doble semifinalista sobre el polvo de ladrillo del court Philippe-Chatrier, en 2009 y 2018 respectivamente.
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Del Potro, sobre su nuevo rol como embajador de Roland Garros: "Me lleva a mi época de juniors ver en el cuerpo de ellos todo lo que yo también transité en esas épocas"
Pasaron casi tres años entre el último partido oficial que jugó Del Potro, la recordada derrota frente a Federico Delbonis en Buenos Aires tras la cual colgó su vincha sobre la red en un claro mensaje de despedida, y el anterior encuentro, que fue con victoria frente a Denis Shapovalov sobre el césped de Queen's. Fueron meses de lucha contra su propio cuerpo, cirugías y mucho sufrimiento. "Pasé diez veces por el quirófano solo por el tema de la rodilla y sin encontrar solución (NdR: el calvario había comenzado en Shanghái, donde sufrió una caída y se fracturó la rótula derecha)", contó. A comienzos de 2021, además, sufrió la muerte de su padre. Y pasó un largo tiempo alejado de la vida pública.
Hoy parece renovado. Recuperó la sonrisa. Esa historia de sufrimiento quedó atrás y volvió a disfrutar de estar cerca de una cancha de tenis, pese a que ya no pueda jugar más, como se vio en la exhibición que compartió con Diego Schwartzman, Andy Roddick y Fernando Meligeni el pasado 28 de marzo en San Pablo, la cual Schwartzman retrató en un vlog de YouTube.
-¿Cómo estás vos hoy? Te vimos con el Peque disfrutando mucho, relajado, aunque imagino que habrá sido muy duro el proceso del retiro.
-Me volvió loco el Peque con la cámara (risas. Ahora estoy bien, bien. Con el correr del tiempo fui digiriendo que mi retiro fue forzado y no deseado. Me costó mucho aceptarlo, aprender a convivir con el dolor, poder abrir mi corazón a dar oportunidad a estas cosas, involucrarme un poco más en el tenis, aparecer en los torneos, volver a jugar una exhibición. Son cosas que me costaron mucho. Recién ahora lo estoy tomando con alegría porque lo disfruto y no es como una carga pesada lo que siento. Poco a poco voy aprendiendo. A veces estoy mejor, a veces, obviamente, como todos, pero por ahora estoy bien y es lindo esto de compartir con los chicos. Después voy a jugar unas exhibiciones y recibir un poco de otro lugar todo ese amor y cariño que lo tuve toda mi carrera", reflexionó.
-¿Perdiste la felicidad en algún momento?
-Sí, sí, fue duro más que nada aceptar que mi cuerpo ya no me iba a acompañar, que me tenía que retirar. Pasé diez veces por el quirófano solo por el tema de la rodilla y sin encontrar solución. Hubo momentos que fueron muy tristes al ver a jugadores de mi generación que siguen activos o seguían activos y me preguntaba "¿por qué yo no me puedo recuperar?". Esas cosas, obviamente, no eran lindas, me repercutía en lo anímico. Lo que me ayudó a ponerle un punto final a todo ese tipo de emoción negativa fue la despedida con Novak (Djokovic). Salí de la cancha con alegría, no con tristeza ni dolor.
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Del Potro y el calvario de las lesiones: "Fue duro más que nada aceptar que mi cuerpo ya no me iba a acompañar, que me tenía que retirar"
-¿Ese fue el punto final para todo el sufrimiento?
-Sí. La verdad que Djokovic tuvo mucho que ver en eso porque fue muy generoso de venir hasta Argentina, de armar el show como lo armó, de poder hacer un partido acorde a la situación para que la gente lo pueda disfrutar. Tuvo todos los condimentos, fue muy emotivo. Estuvo Gaby (Sabatini), que para mí es una persona muy especial, Gisela (Dulko) que nos acompañó. Estoy muy agradecido. A partir de ahí empecé a sentirme mucho más liviano aceptando que el tenis se terminaba.
-Djokovic siempre se muestra predispuesto a ayudar a los jugadores en lo que sea. ¿Te apoyaste en él cuando no le encontrabas solución a la lesión de la rodilla?
-Me dio las palabras clave para llegar al momento de la despedida. Sin él no lo hubiera hecho y tal vez seguía en esa burbuja del quirófano, cirugías e intentar, intentar, intentar. Hablando un poco con él, también con su equipo de trabajo, que fueron muy, muy buenos, muy humanos, comprendiendo lo que estaba viviendo con mi médico... Creo que entre todos me ayudaron a guiarme, a entender que esa era una linda despedida, un lindo cierre de mi carrera. Y la verdad que después terminó sucediendo hasta más linda de lo que hubiera imaginado. A partir de ahí, como te comentaba, empecé a transitar la vida con emociones más lindas y no tan oscuras.
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