Boca volvió a jugar la fase de grupos de la Copa Libertadores, goleó al Barcelona de Guayaquil y es líder, a la espera del Superclásico contra River. Pero la noche en la Bombonera no fue perfecta por una de esas desgracias futboleras que llegan de vez en cuando y que golpean a todos: Agustín Marchesín se rompió el ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha y se perderá el resto de la temporada. El club lo confirmó a través de sus redes, con un parte médico.
#ParteMédico
— Boca Juniors (@BocaJrsOficial) April 15, 2026
Agustín Marchesín presenta una ruptura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha.
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El arquero surgido en Lanús se sometió a estudios pero el diagnóstico había quedado claro desde que salió de su propia boca, a los 10 minutos del encuentro contra los ecuatorianos. "Me rompí la rodilla", le dijo a sus compañeros, con una sensación de fastidio y bronca, luego de que se le trabó la pierna mientras hacía un achique. Intentó quedarse en la cancha pero el dolor era demasaido intenso: lo sacaron en carrito y ahí sí las que hablaban eran sus lágrimas.
Con una trayectoria muy destacada que lo tuvo brillando en el arco del Grana, Europa y México pero también con apariciones en la Selección Argentina, donde integró el campeón de la Copa América 2021, la del inicio de la gloria, Marchesín llegó a Boca el año pasado para cumplir su sueño de hincha. Se sabía que le tiraban los colores y una foto de chico con el buzo de Navarro Montoya evidenciaba sus dos pasiones, pero tomó con profesionalismo la urgencia del club por reemplazar a Sergio Romero, que pasó de los aplausos a los chiflidos. El desafío era extremo.
Marchesín debutó en la Libertadores y a pesar de que jugó apenas 10 minutos tuvo tiempo de revolcarse tras un tiro de Benedetto. Foto: Emmanuel Fernández.
En febrero de 2025, su arranque quedó marcado por la eliminación contra Alianza Lima, la noche en que fue reemplazado por Leandro Brey antes de los penales que sentenciaron el histórico triunfo de los peruanos en la fase previa de la Libertadores. El nacido en San Cayetano, un pequeño pueblo bonarense cercano a Tres Arroyos, fue señalado por propios y ajenos, víctima de la poca claridad que irradiaba el cuerpo técnico que encabezaba Fernado Gago.
Con ese antecedente pesado y con Boca condenado a no competir en Sudamérica, Marchesín mostró su repertorio habitual de atajadas colosales pero también de ciertas dudas y apuros en el manejo del área, un combo que le alcanzó para consolidarse como titular, por ejemplo representando al club en el Mundial de Clubes. El balance en números es positivo pero no terminó de dejar un mejor sabor sólo porque le faltó coronar su actuación con algún título: jugó en total 53 partidos, con 40 goles en contra y 24 vallas invictas.
Agustín Marchesín y su gesto de resignación. Foto: AP Photo / Natacha Pisarenko.
En este tiempo con el buzo de Boca sufrió dos lesiones musculares que lo tuvieron afuera durante algunas semanas, la última a fines de marzo, que lo tuvo de regreso contra Independiente, el sábado pasado. Ahora, la recuperación será más prolongada y requerirá de todo su esfuerzo, un trabajo que ya supo llevar adelante en febrero de 2023 cuando jugaba en el Celta de Vigo y se rompió el tendón de aquiles de su pierna izquierda. Volvió a atajar en agosto de ese año, tras 197 días.
Claudio Úbeda habló de Marchesín tras el triunfo sobre Barcelona y lamentó que se quedará sin su arquero titular, un referente para el vestuario, pero evitó responder si Boca saldrá al mercado a buscar algún reemplazante de emergencia. Al equipo se le viene un calendario muy exigente de doble competencia, y todo a un mes y medio del parate por el arranque del Mundial, cuando habrá más tiempo para apuntar a un refuerzo.
Por lo pronto, este domingo irá al Monumental con una combinación de juventud y experiencia: Leandro Brey, de 23 años, será titular, mientras que el inoxidable Javier García, de 39, aguardará en el banco de suplentes. Para el pibe será su primer duelo contra el rival de toda la vida; para el veterano, la chance de saltar a la cancha a 18 años de su primera vez, cuando tenía 21 y Boca se impuso 1-0 en Núñez con gol de Lucas Viatri. "Es un sueño cumplido, intento disfrutarlo porque no sé cuántos superclásicos voy a jugar en mi vida", dijo ese día de octubre de 2008.
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