Puede pasar que un futbolero extranjero, posiblemente de Europa, se siente o se acueste a ver un partido del desvirtuado, competitivo y manoseado fútbol argentino. Así, por ejemplo, un español o un italiano o un inglés pudo haberse topado hace unos días con el partido entre Newell's y Boca en el Coloso Marcelo Bielsa. Y seguramente hubo dos futbolistas que le llamaron la atención: Leonel Flores y Luca Regiardo. El extremo del elenco que conduce Rodolfo Arruabarrena fue la figura del empate 2-2, mientras que el volante rosarino anotó un gol y, además, llevó la cinta de capitán de la Lepra. Ambos tienen 19 años.
No son excepciones. Abundan los menores de 20 años que son protagonistas estelares en los 30 equipos que tiene la Primera División de la Liga Profesional. Es verdad que los juveniles siempre irrumpieron en la máxima categoría del fútbol argentino, pero la cantidad de elencos participantes y la inestabilidad económica provocan que los tiempos se aceleren. Los clubes necesitan vender y los chicos aparecen como una alternativa cada vez más concreta.
No necesariamente el actual es el mejor momento para mandarlos a la cancha. La paciencia de los hinchas está cada vez más finita en Argentina. Si antes se aplaudía a rabiar a los pibes de la cantera, ahora se los puede silbar si en un par de encuentros no muestran grandes credenciales. El dato que arroja el sitio especializado Transfermarkt es contundente: 47 futbolistas menores de 20 años fueron utilizados en las primeras cuatro jornadas del Torneo Clausura.
Tomás Aranda lleva la 10 de Boca. (Fer De la Orden)
"En los últimos tiempos el contexto no es el mejor, pero los chicos del club, esté bien o no la situación, siempre vamos a defender al club dentro de la cancha", analizó Regiardo en el diario La Capital. Y agregó: "Ser capitán es otro sueño cumplido. Trato de hacerlo de la mejor manera y con mucha responsabilidad. Es algo que tiene un compromiso muy grande por todo lo que es la institución y toda su historia. El capitán tiene que ser un ejemplo a seguir de alguna manera. Hay que hacer las cosas de la mejor manera posible, tanto dentro como fuera del campo de juego".
Leonel Flores, el niño-maravilla de Boca, también sabía desde chico que la oportunidad podía aparecer en cualquier momento. "Cuando me pongo la camiseta de Boca, siento que tengo que dejar todo adentro de la cancha porque si algún día viene otro, me puede sacar el puesto", avisó años atrás, cuando recién jugaba en la Novena División. La idea la tenía clara. Por eso, la sensación es que el delantero hará lo imposible para permanecer entre los titulares.
"En el complejo hay muchos excompañeros. Sabíamos lo que Flores nos podía dar, pero es mérito de él aprovechar las oportunidades y seguir siendo autocrítico de las cosas que todavía sabe que debe mejorar", lo elogió Arruabarrena, el entrenador que lo hizo debutar el 16 de julio ante Sarmiento de Junín por la Copa Argentina.
Leonel Flores ya es clave en Boca. (De la Orden)
La aparición de Flores fue tan fulgurante (apenas suma 8 partidos y 2 goles) que eclipsó un poquito a Tomás Aranda, el enganche afianzado entre los titulares y que ya fue citado por Lionel Scaloni para la Selección.
Pero el fenómeno no se limita a Boca y Newell's. Según detalla un informe de la Liga Profesional, son los clubes que tienen buena estructura en inferiores los que más apelan a los chicos. Durante el Torneo Apertura que ganó Belgrano de Córdoba, Newell's puso de titulares a jugadores Sub-20 en 30 oportunidades. Lo siguieron Vélez (22), Gimnasia (21) y Rosario Central (20).
En el otro extremo, fueron varios los equipos que no confiaron como titulares ni una vez en jugadores Sub-20: Racing, Unión, Tigre, Sarmiento, San Lorenzo, Independiente Rivadavia, Gimnasia de Mendoza, Estudiantes de La Plata, Deportivo Riestra, Central Córdoba, Barracas Central, Belgrano y Atlético Tucumán.
"Con los chicos se ganan partidos, pero no campeonatos", reza un dicho popular al que la historia le da la razón. Pero hay algo que tampoco puede discutirse: los juveniles despiertan un interés especial en los hinchas y los espectadores, al cabo, protagonistas estelares del negocio del fútbol.
Ahora bien, ¿cuáles son los juveniles que ya se destacan y a los que hay que seguir con atención?
En Argentinos brilla Facundo Jainikoski, un volante ofensivo o delantero pensante de apenas 18 años. También en el Bicho empezó a sumar minutos el atacante Alan Alcaraz.
Facundo Jainikoski de Argentinos celebra su gol ante Belgrano. EFE/ Juan Ignacio Roncoroni
En Rosario Central, por su parte, Giovani Cantizano e Ignacio Ovando, ambos de 19 años, forman parte del elenco titular de Jorge Almirón. Pero lo de Newell's es todavía más llamativo: además del capitán Regiardo, Facundo Guch (19), Thomas Ríos (19) y Jerónimo Gómez Mattar (17) son piezas importantes para el entrenador Frank Darío Kudelka.
En Gimnasia, Nicolás Barros Schelotto (19) perdió un poco de terreno, pero Ariel Pereyra hizo debutar en el choque ante Aldosivi al juvenil Lucas Lamella, de apenas 16 años.
El volante Alejandro Tello (18) se ganó la confianza de Juan Pablo Vojvoda en Racing, que también contó con un buen partido del zaguero zurdo Gonzalo Escudero (19).
Otros que vienen teniendo participación son Thaiel Peralta (17), en Huracán; Valentín Dávila (19) y Giovanni Baroni (17), en Talleres; Agustín Medina (19), en Lanús; Misael Aguirre (18) y Lucas Ayala (19), en Unión; y Lisandro Piñero (19), en Banfield.
Lo de la Fábrica de Vélez es conocido en el mundo, no solo en Argentina. En este campeonato, Guillermo Barros Schelotto ya utilizó a Luca Feler (18), Alex Verón (17), Simón Escobar (17) y Thiago Aguirre (17).
Tiziano Perrotta, el goleador de Banfield, fue cedido a Defensa y Justicia.
Tobías Andrada (19) pasó del Fortín a River y es titular para Eduardo Coudet, quien también suele apostar por Joaquín Freitas (19), Lucas Silva (19), Lautaro Pereyra (18) y Juan Cruz Meza (18).
En el Taladro, además, ocurrió una situación particular con Tiziano Perrotta (19). Elche de España, elenco que gerencia Christian Bragarnik, pagó la cláusula de salida (4 millones de dólares) del chico que anotó 8 goles en 18 partidos bajo la dirección técnica de Pedro Troglio. Lo curioso es que el atacante fue cedido por seis meses a Defensa y Justicia.
El caso de Perrotta resume, en buena medida, el nuevo escenario: los chicos aparecen antes, juegan antes y también pueden convertirse rápidamente en el próximo negocio. En un fútbol argentino que necesita resultados pero también dólares, la cantera dejó de ser solamente una apuesta al futuro. Para muchos clubes, es una necesidad del presente.
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