Pasarán los años, la herida de todos los argentinos sanará con el consuelo que proporciona una época llena de éxitos y esa imagen quedará marcada en la historia de los Mundiales: Lionel Messi, para muchos el mejor futbolista de todos los tiempos, levantándose del piso para saludar a Lamine Yamal Nasraoui Ebana (¿su sucesor?), quien a los 19 años muestra grandeza al acercarse al crack argentino y darle un abrazo. Los separan 20 años y 19 días, la mayor diferencia entre dos titulares en una final del mundo.

En el Mundial de las estrellas, con el propio Messi, Kylian Mbappé, Harry Kane y Erling Haaland que encadenaros actuaciones brillantes una detrás de la otra, Lamine Yamal nunca pudo sumarse a ese grupo de grandes figuras. Llegó a Estados Unidos afectado por una lesión en el bíceps femoral izquierdo que lo obligó a entrenarse en forma diferenciada y que, incluso, le hizo arrancar como suplente el debut frente a Cabo Verde. También lo condicionó de cara a la gran final.

Por eso, no logró alcanzar su mejor versión, esa que exhibió, por ejemplo, en la Eurocopa 2024 que ganó siendo elegido como el Mejor Jugador Joven. El joven español fue reemplazado en el entretiempo del partido con Arabia Saudita tras marcar un gol y tampoco pudo completar los 90 minutos frente a Uruguay y en los dieciseisavos de final con Austria. Recién a partir de los octavos pudo Luis de la Fuente contar con él a tiempo completo, pero igualmente nunca llegó al nivel de brillantez que muestra partido tras partido con la camiseta del FC Barcelona.

Lamine cumplió su sueño máximo. Foto: REUTERS/Hannah Mckay.

De todos modos, el joven Lamine Yamal es campeón del mundo con 19 años y 6 días, el cuarto más joven de toda la historia tras Pelé (17 años, 8 meses y 8 días en 1958), Ronaldo Nazario (17 años, 9 meses y 25 días en 1994) y Giuseppe Bergomi (18 años, 6 meses y 20 días en 1982). Antônio Wilson Honório Coutinho lo logró con su misma edad, exacta, en 1962. Y lo celebró sobre junto a su novia, Inés García, y también con su hermano menor, Keyne. Se puso gafas negras y comió empanadas: es un niño feliz. Está viviendo un sueño.

Lamine Yamal ❤🏆🇪🇸

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El Niño Maravilla, apodo que tranquilamente podría robarle a Alexis Sánchez, estaba ante la gran noche de su todavía corta carrera. Fue, junto a Messi, el jugador más vigilado sobre el césped del MetLife. E hizo historia al convertirse en el primer adolescente en disputar tanto una final de un Mundial como de una Eurocopa. ¿Se abre paso hacia el Balón de Oro? Es un sueño, otro más, posible.

Como era de esperar, Scaloni diseñó un plan específico para neutralizarlo. Tagliafico apenas lo perdió de vista en los primeros 45 minutos, con constantes coberturas de Enzo Fernández y Mac Allister cada vez que recibía abierto por la derecha. El objetivo era claro: impedir que encarara uno contra uno, su zona de confort.

¡LA GRANDEZA DEL MEJOR DE TODOS! Leo Messi se levantó del suelo y le dió un gran abrazo a Lamine Yamal, que se consagró campeón del mundo con España.

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Aún así, el 19 de España dejó destellos que recordaron por qué es el jugador más desequilibrante de su selección. La ocasión más clara llegó en una combinación con Dani Olmo: control orientado, cambio de ritmo y mano a mano con Dibu Martínez, aunque Lisandro Martínez y el arquero argentino lo evitaron. Ya en el último minuto del tiempo reglamentario, una falta en el borde del área obligó al Dibu a firmar una atajada sensacional para evitar el gol que habría coronado una actuación sobresaliente.

Se le negó el gol, pero no la gloria. Llegará al próximo Mundial con 23 años de edad, es el comienzo de una carrera que promete ser única.