Hay hinchas de River que pueden decir que vieron en el arco a Amadeo Carrizo. Hay quienes dicen además que lo vieron al Pato Fillol. Y a partir de ahora, se sumará otra generación que dirá, también con orgullo, que vieron atajar a Franco Armani. El arquero más determinante y ganador de la historia, el que ya está sentado en la mesa con Amadeo y el Pato, el que obtuvo 10 títulos, el que consiguió múltiples récords, el de las atajadoras monumental y salvadoras, se despidió del club tras una conferencia de prensa cargada de emoción, en la que el guardameta no pudo contener las lágrimas y se le quebró la voz más de una vez cuando les estaba leyendo una carta de despedida a toda la familia riverplatense.

Atrapado por la emoción y con lágrimas en los ojos, después de emitirse un video que arrancaba con imágenes del Franco chiquito, que soñaba en Casilda con atajar en River, el club del que siempre fue hincha, y también mostraba sus impresionantes atajadas bajo los tres palos millonarios y luego de recibir una plaqueta del presidente Stefano Di Carlo y el ex titular del club, Rodolfo D’Onofrio, Armani empezó la lectura de una carta que ya tenía escrita.

"Querida familia riverplatense, hoy me toca escribir una de las cartas más difíciles de mi carrera: después de ocho años y medio inolvidables que me toca despedirme del club que soñé defender desde que era un niño. Cuando llegué en 2018, lo hice con una ilusión enorme, no sólo llegaba a uno de los clubes más grandes del mundo, llegaba al club que soñé vestir esta camiseta toda mi vida. Fue cumplir el sueño que me acompañó desde chico y jamás imaginé que el destino me regalaría una historia tan hermosa", expresó. Y, sobre su determinación comentó: “Fue una decisión muy difícil. Pero llamó Atlético Nacional, que también es parte de mi vida, y tomé la decisión".

En la carpa San Martín, el lugar del Monumental donde se realizó el evento, lo escuchaban su familia (su esposa Daniela Rendón, su hijo Valentino, de cuatro años y su mamá Analía, entre otros amigos y allegados), sus representantes Martín Araoz y Nicolás Petropulos sus compañeros del plantel de River, el entrenador Eduardo Coudet y su cuerpo técnico, entre ellos Marcelo Barovero, otro emblema de la casa en el arco, Tato Montes, el otro entrenador de arqueros que tuvo desde que llegó y al que destacó, glorias del club como Norberto Alonso y Reinaldo Carlos Merlo, dirigentes, ex directivos, empleados e hinchas.

“Ole, ole, ole, ole, ola, al Pulpo Armani nunca lo vamo’ a olvidar”, sonó con fuerza, mientras al arquero se le empañaban los ojos tras el video del homenaje y sus primeras palabras. "Pulpooo, Pulpooo", tronó como cada vez que salía al Monumental o iba a ocupar el arco. Y cuando el propio Armani mencionó que de los 10 títulos, el que “quedará para toda la vida”, es la Copa Libertadores 2018, le siguió un fuerte “dale campeón, dale campeón”.

Me llevo cada abrazo en una celebración, cada atajada acompañado por el rugido del Monumental, cada bandera, cada aplauso… fueron ustedes quienes hicieron que cada partido se sintiera como jugar en casa. Si alguna vez logré transmitirles la misma pasión con la que defendí este escudo siento que cumplí mi misión. Cada vez que me tocó ponerme estos colores lo hice con el corazón, sabiendo la enorme responsabilidad y privilegio que significa representar a River Plate”, afirmó.

Y continuó: “Y a ustedes hinchas de River quiero decirles gracias de todo corazón, son la mejor hinchada de toda la Argentina y el mundo. Gracias por el cariño incondicional, por alentar sin parar y hacer del Monumental un lugar único, y por hacerme sentir uno más de ustedes. Llevaré ese amor conmigo para siempre. Me voy con la tranquilidad de haber dado todo en cada partido y entrenamiento, defendiendo este escudo con amor y compromiso. River me dio mucho más de lo que soñé, por eso esto no es una despedida definitiva.

Con 39 años, (el 16 de octubre cumplirá los 40), Armani se va de River con 366 partidos oficiales, 164 vallas invictas, el récord de imbatibilidad para el club en torneos locales con 865 minutos, 10 títulos, con el trofeo eterno de la Copa Libertadores 2018 que se definió contra Boca en Madrid, en el que fue clave durante todo el certamen con atajadas memorables como la de Darío Benedetto en la Bombonera o la de Emmanuel Gigliotti ante Independiente en los cuartos de final. Y también queda en el recuerdo de aquel gran 2018 para River y Armani, la final de la Supercopa Argentina en Mendoza, también ganada a Boca, en la que el Pulpo fue figura. Era su primer partido grande, después de haber debutado oficialmente un mes y medio antes, en la victoria 2-0 contra Olimpo en el Monumental, el 3 de febrero de aquel año.

Cuando le mostraron el buzo de aquella final, la primera que ganó con River, en el recorrido que hizo previo a aparecer en escena en el evento, se emocionó hasta las lágrimas. Lo mismo cuando pasó por el vestuario local, en el que había algunas pertenencias suyas. Lo mismo cuando pasó por el museo y volvió a ver el resumen de la película de Madrid. Cada recuerdo de los que vivió en los ocho años y medio que estuvo en la institución lo llenaron de alegría, nostalgia y lágrimas.

En una pasaje de las respuestas a las preguntas periodísticas, señaló que “fue un privilegio ser entrenador por Marcelo Barovero y salir los dos juntos a la cancha” y que “Santi Beltrán ya sabe lo que significa para mí y tiene merecido poder estar donde está hoy”.

🥹 Franco Armani le dedicó una carta a todos los hinchas de River y terminó emocionandose hasta las lágrimas en su despedida del club en el cual es LEYENDA pic.twitter.com/kVKMpW20Ys

— SportsCenter (@SC_ESPN) July 13, 2026

Es que Armani también transmite un legado. “Hoy es cuando caigo en lo que dejo. Con la vorágine del día a día uno no se da cuenta, pero hoy que me toca irme me estoy dando cuenta de las cosas que conseguí y de lo que significa para el hincha. Para mí es un orgullo muy grande”, respondió ante la pregunta de Clarín sobre si era consciente del legado que dejaba en el club.

“Me voy agradecido de por vida con el hincha de River y ahora seré un hincha más”, aseguró Armani en sus últimas palabras como arquero del club. Se va una leyenda, el guardián de una era.

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