"Si es Argentina será muy bueno porque Messi, para mí, es el mejor de todos los tiempos". Cuando nadie imaginaba que Cabo Verde iba a convertirse en una de las sorpresas del Mundial 2026, Vozinha ya fantaseaba con un escenario que se hizo realidad. El arquero de 40 años no hablaba de levantar la Copa ni de llegar lejos en el torneo. Su sueño era mucho más simple: enfrentarse alguna vez a Lionel Messi.
"Sinceramente, me encantaría jugar contra Lionel Messi. ¿Quién sabe? Tal vez hasta cambiar la camiseta con Messi. Eso ya sería mucho, pero sería un sueño lograrlo", decía antes del comienzo de la Copa del Mundo. El destino le tenía preparada esa historia.
🧤 Vozinha, el arquero de Cabo Verde, semanas antes del Mundial: "Espero que un día pueda jugar contra Messi. Es el mejor de todos los tiempos. Me encantaría intercambiar camisetas"
— Filo.news (@filonewsOK) June 27, 2026
🇨🇻 Ese día llegó: Argentina y Cabo Verde se enfrentan el 3 de julio en Miami.
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Después de transformarse en la gran figura del histórico empate frente a España y de sostener la clasificación de Cabo Verde con otra actuación decisiva contra Arabia Saudita, el seleccionado africano terminó segundo del Grupo H y se cruzará con la Argentina en los 16avos de final. El viernes 3 de julio, en Miami, Vozinha tendrá enfrente al futbolista al que siempre admiró.
El arquero caboverdiano se convirtió en uno de los personajes del Mundial. Sus atajadas frente a España recorrieron el planeta y su popularidad explotó de un día para otro. Lo que hasta hace unas semanas era un nombre prácticamente desconocido fuera de África hoy forma parte de las historias más curiosas de la Copa. Y su vida está llena de ellas.
Vozinha, clave en la clasificación de Cabo Verde a 16avos de final. (AP Photo/David J. Phillip)
Nació el 3 de junio de 1986, apenas un día después de que Jorge Valdano marcara dos goles en el debut de la Selección Argentina frente a Corea del Sur en el Mundial de México. Su padre quedó tan impactado por aquella actuación que quiso ponerle Valdano como nombre. Las autoridades de Cabo Verde no lo autorizaron.
Entonces eligió llamarlo Josimar, en homenaje al lateral derecho brasileño que brilló en ese mismo Mundial con la camiseta número 13.
Las coincidencias no terminaron ahí. Décadas después, Vozinha debutó en una Copa del Mundo justamente en el partido número 13 del torneo y frente a España.
Foto: EFE
El apodo por el que hoy lo conoce el mundo nació mucho antes, en las calles de Mindelo, en la isla de São Vicente. Su padre integraba el ejército, su madre trabajaba todo el día y él creció al cuidado de sus abuelos.
Jugaba siempre con chicos más grandes. Recibía golpes, volvía llorando a refugiarse con sus abuelos y los demás empezaron a burlarse de él porque siempre corría a buscarlos. Así apareció "Vozinha", que en portugués significa "abuelita".
"En mi barrio los chicos eran mucho mayores. Me pegaban mucho y, cuando no podía vengarme, volvía a casa enfadado. Entonces se reían de mí porque decían que iba a quejarme con mis abuelos", recordó en una entrevista concedida a la FIFA antes del Mundial.
Ni siquiera empezó su carrera como arquero. Durante buena parte de su infancia jugó como futbolista de campo y recién a los 16 años, cuando pegó el estirón, encontró su lugar bajo los tres palos.
Foto: REUTERS/Pedro Nunes
Pasó por Batuque y Mindelense antes de emigrar al Progresso do Sambizanga, de Angola. Allí recibió su primera convocatoria a la selección en 2012 y también tomó una decisión que terminaría marcando su carrera. Como ya había otro arquero llamado Josimar en la liga, eligió utilizar en la camiseta el apodo que lo acompañaba desde chico.
Desde entonces se transformó en un emblema de Cabo Verde. Frente a España disputó su partido número 89 con la selección y firmó una actuación extraordinaria para sostener un empate histórico. Después volvió a responder frente a Uruguay y mantuvo el arco invicto contra Arabia Saudita para sellar una clasificación que pocos imaginaban.
Foto: REUTERS/Phil Noble
Su carrera también lo llevó por Angola, Moldavia, Portugal, Chipre y Eslovaquia. Hoy ataja en el Chaves, de la Segunda División portuguesa, y protagoniza otra curiosidad: es uno de los apenas dos futbolistas de este Mundial que utiliza botines de Senda, la marca sustentable creada por el argentino Santiago Halty. El otro es el canadiense Maxime Crépeau.
Ahora ya no tiene que imaginar el partido. Lo jugará. El destino lo puso cara a cara con Messi. Buscará protagonizar otro batacazo para Cabo Verde, aunque seguramente también intentará cumplir el otro sueño que confesó antes del Mundial: llevarse la camiseta del jugador al que considera el mejor de todos los tiempos.
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